miércoles, 29 de agosto de 2007

Amistad y dinero, agua y aceite

No puedo con la gente que se aprovecha de la confianza existente. Cuando se dice "la confianza da asco" casi siempre uno se refiere a la pérdida del respeto que esas personas te profesaban cuando eras un desconocido para ellas. Pero ahora yo me estoy refiriendo a aquellos que utilizan ese mismo compañerismo para sacar pequeños pero abundantes beneficios económicos.
No puedo entender cómo puede haber gente tan cínica para que continuamente estén diciendo que se les ha olvidado el paquete de tabaco en casa y, casualmente, esos mismos días no llevan ni un duro encima para comprarse otro. Ni tampoco cómo alguien te dice de quedar para salir de fiesta y solo cuando es hora de pagar te comunica que "estoy pelao tio, solo tenía un euro", ¿acaso piensan que nos creemos que ellos iban con la idea que los garitos son ONG's? ¿o creen que la ONG soy yo? O que te digan que es el cumple de fulanito, que vamos a comprarle un regalo entre varios pero "yo no tengo pasta, pónmela tu que curras y ya te la daré" pero ese dinero no llega nunca y es más, te enteras que el fin de semana siguiente se ha pillado un pedo tremendo dejándose un pastón en cubatas. O...

Los hay quienes te ven cara de imbécil y piensan que, posiblemente, te joderá invitar continuamente pero eres tan bueno (y por tanto, tan gilipollas) que no eres capaz de negarte por tu buen corazón. Y terminan malacostumbrándose y enfadándose si después de fiarles un par de veces sin recibir vuelta o compensación les niegas una tercera, defendiéndose e intentando negar su condición de jeta sinvergüenza llamándote "rata", "asfixiao", "agarrao" o cualquier equivalente en lenguaje vulgar de la palabra "tacaño". En mi caso también he llegado a oír cosas como "empresariales tenías que haber estudiado, cómo no".

Otros sin embargo, prefieren ir de víctimas como el ex bajista del grupo en el que yo tocaba y caso más exagerado de estas personas que van de pobres con todo el mundo excepto con cualquier persona de detrás de un mostrador. Las anecdotas acerca de este tema son tantas que se podría hacer un libro. Normalmente, después del ensayo solíamos irnos a cenar por ahí y siempre que llegaba la hora de ir solía poner cara de pena. Cuando le decías "Alfonso venga, que te invitamos" solía decir con vocecilla de dibujos animados "Bueeeeno" poniendo una cara tal que así Decepcionado. Pero a la 4º o 5º vez que venía sin dinero cada uno cogimos nuestras cosas y ya nadie dijo nada. Entonces empezaba a hacerse el depresivo durante toda la noche para en algun momento decir "oye, me voy que me encuentro fatal" y terminar con alguna frase mítica del tipo "¿sabes si existen los psicólogos de urgencias?".

También hay amigos en otra perspectiva, siendo tu el esta vez que solicitas un pequeño favor, que no un préstamo, y pretenden cobrarte por ello. Uno en especial que contribuyó a que me alejase de la filosofía comunista de mi juventud y a despreciar de por vida a todos esos que lo son solo de fachada. El año después de marcharme del instituto, él repitió, y a comienzos de ese curso me preguntó que le habían preguntado en su clase que si conocían a alguien que vendiese sus libros del año pasado y pensó en mí. Y le dije que sí, que alguno de esos repetidores contase conmigo, que yo le vendía mis libros. Los libros costaban alrededor de 5000 ptas cada uno y yo los vendí por 3000, a un chaval que además conocía yo aunque no tenía mucha mucha confianza con él. Posteriormente me llegó diciendo que debía darle 500 ptas. por libro, por haberme conseguido al "cliente". Discutí con él y le pregunté que porqué éramos amigos entonces y que yo conociendo al chico ese podría haber ido perfectamente a vendérselos a él si llego a saber que mi amigo iba a ser un intermediario pesetero. Al final fui tan gilipollas que le dí el dinero.
Pero el colmo fue cuando él y otros ex compañeros mios me dijeron "tronco, ya que te has sacado unas pelillas podrías invitarte a unas cervezas" a lo que por supuesto ya me negué en redondo. Pues se enfadaron, llamándome "rata" y todas esas cosas. Les habría invitado si no me hubiese cobrado antes Un elemento que siempre ha ido de supercomunista, que desde que tiene uso de razón ha querido hacer negocio con todo y al que hace un par de años en una nochevieja 30 personas le esperaban en la puerta para partirle la cara después de salirle mal un negocio que había montado con unas entradas que había vendido a esas 30 personas.

Por eso, presto hasta mi cepillo de dientes para limpiarse la roña de las uñas a aquél que ya me ha demostrado que se puede confiar en él, devolviéndote el dinero en cuanto ha podido y no haciendo falta recordárselo, o teniendo algún tipo de detalle si lo que se le ha dado son cosas que no se suelen devolver, como el tabaco. Para los que ya dejan ver que son unos caraduras, suelo andarme por las ramas para no tener que darles nada, de la misma forma que ellos se inventan sus excusas para pedir. Y nunca niego nada a aquél que me pide algo por primera vez, aunque suelo hacerlo con miedo, más si esta persona es un amigo.
Porque, evidentemente, lo importante no es la insignificante cantidad que con cara simpática y siempre bajo el amparo del "buen rollo, que somos amigos" te estafen, sino quedarse con la sensación de que a esa persona, esa insignificante cantidad le es suficientemente sustanciosa como para deteriorar la confianza entre los dos, dando a entender que esa confianza es realmente lo que vale tan poco.
El dinero lo pudre todo y a lo largo de la historia ha generado infinidad de guerras, así que me parece una insensatez mezclarlo con algo tan sagrado para mí como lo es la amistad.


Annihilator - Anything For Money

martes, 28 de agosto de 2007

Buitres


20 agosto 2007

El beneficio de la duda

La felicidad es siempre algo subjetivo y cada uno la interpretamos a nuestra manera. Es alcanzar unos ideales, puede que también unos objetivos, pero sobre todo no es tener algo, no es hacer algo, sino sentirse algo. Y ese algo para mí siempre ha sido recuperar una cosa que me quitaron mucho tiempo atrás.
Aunque muy pocas veces he alcanzado ese estado de plenitud, he aprendido a acostumbrarme a muy poco y a intentar disfrutar y sacarle partido a las pequeñas cosas. Realmente muchos se reirían de mi supiesen de las cosas tan simples que son capaces de hacerme feliz y por suerte, desde hace algunos años y debido a una mezcla de madurez y cambio de entorno me resulta más fácil sentirme así o a algo parecido a eso. Quizás solo sea que me veo más capacitado para engañarme a mi mismo pero lo que sí es verdad es que hoy en día me siento más afortunado que en tiempos pasados.

Sin embargo, algo me dice que a pesar de intentar autoconvencerme de que la felicidad es relativa, que a mi manera puedo llegar a ser feliz o que con poco puedo sentirme mejor que muchos que tienen más que yo (y no me refiero necesariamente a algo material), no debo estancarme en una cómoda situación y vivir siempre de ello, de esas sensaciones, sino que debo de ir un paso más allá para mejorar lo presente o para consolidar lo que tengo. Hay veces que, movido por euforias repentinas, siento que mi estado actual se queda pequeño y que puedo conseguir más. Imagino una situación idílica en la que todos los elementos responden tal y como los planeo y que solo es cuestión de voluntad decidirme a conseguirlos. Disfruto recreándome en esa situación hipotética que por momentos parece que puedo conseguir chascando un dedo.
Pero nunca me paro a recordar experiencias pasadas que me enseñaron que no hay que planear nada puesto que por regla general nada sale como uno imagina, puede ser a mejor o a peor, pero si se espera algo genial en la mayoría de ocasiones uno termina decepcionado. Esa es una de las principales ventajas del negativismo, que esperando lo peor el destino ya solo te puede deparar gratas sorpresas. Por eso muchas veces y en determinadas ocasiones, yo prefiero quedarme con la sensación de "lo que podía haber sido y no fue porque no me dio la gana hacerlo" a arriesgarse a mejorar y acabar perdiendo la serenidad y la aceptable satisfacción que ya tenía antes de hacer nada. Ese beneficio de la duda es con lo que debería quedarme y no dejar que lo especial de tener una ilusión en mente lo termine estropeando la realidad.

Creo que soñar con algo es más bonito que tenerlo, desde el momento que lo tienes se pierde esa magia y el valor (y mucho peor como en este caso, no conseguirlo). Así que y en vistas de que esto ya he empezado a perderlo, la próxima vez que quiera algo me limitaré a soñar con ello.


Mark Knopfler - Wild Theme
20 agosto 2007

Fuentes de vanidad

Mis años como universitario, salvo uno que fue de relativa estabilidad, fueron años decadentes, de apatía y monotonía generalizada, el gris es el color que se me viene a la mente al recordar. Con compañeros que nada tenían que ver conmigo, los fines de semana en un local de ensayo que por momentos resultaba un suplicio ir a tocar y noches de juerga con amigos que odiaba. Estaba siempre anclado a unas mismas personas y las pocas que conocía nuevas, eran adjuntos a ellos y por lo tanto, de la misma calaña. Por muy absurdo y patético que parezca, durante mucho tiempo mi única ilusión y a la que me aferraba fue la de tener un buen motivo para volver a reencontrarme con la clase de mi último año de instituto donde sí había gente que coincidía con mi forma de ser y con la que me encontraba a gusto, ilusión que murió después del fracaso de una cena que organizamos como ya comenté aquí en un artículo.
Era en aquella época donde más escribía en un diario en formato "word" que venía a ser mi refugio y donde releer lo que escribía me servía a duras penas como psicólogo (bueno, mejor "amigo", a los psicólogos que los den) a quien contar mis penas, ya que no disponía de nadie de confianza con quien hacerlo. En aquellos textos se hizo popular el término "fuentes de vanidad". Estas fuentes no eran más que hechos cotidianos que provocaban, en baja medida pero suficiente, autoestima para estar orgulloso de mí mismo por unos días. A saber: una buena nota en un trabajo, el agradecimiento sincero de alguien a quien había echado una mano en algo, las miradas pícaras de alguna chica en el metro, comentarios que dijeran que mis canciones sonaban bien o que yo era especial en algo en concreto... y la búsqueda de estas fuentes de vanidad, sobre todo en épocas de sequía, llegaba a ser una auténtica obsesión. Y es que tanto nuestra felicidad como la miseria dependen siempre de los demás, en mi caso más aún. Es lo que odio de la vida en sociedad.
Por aquellos tiempos yo no vivía, sobrevivía. Y en mitad de esa lucha encontré la felicidad de casualidad, o eso pensé en un principio. Pero pronto descubrí que era una felicidad artificial y forzada y no tardó en caer por su propio peso volviendo a la inestabilidad del día a día, demasiado sensible a todo y demasiado simple la satisfacción que me iban proporcionando esas fuentes de vanidad.

Aquella época se cerró a raiz de poner internet en mi casa. Es algo que, en un principio y entre la gente guay de la que me rodeaba, me daba vergüenza reconocer por la mala fama que tiene entre ellos este medio de comunicación y las personas que lo usan para eso, para comunicarse, pero que hoy en día lo digo con total orgullo. Internet me permitió encontrar gente afín a mí y cambié radicalmente de entorno para quedarme solo con quien realmente me interesaba, con quien me admiraba y me hacía sentir bien. Pero lo más importante es que tenía la seguridad de disponer de esa confianza en mi mismo casi cada día, como un contrato fijo te da seguridad económica. Aunque no niegue que aun hoy en día todas sas cosas aún me crean autoestima, hoy en día el término de "fuente de vanidad" como búsqueda de motivos para seguir viviendo, ha quedado obsoleto. Y si es necesario, encuentro el consuelo pensando en lo que ya tengo.

Gracias a todos los que os deis por aludidos.



Héroes Del Silencio - Fuente Esperanza
18 agosto 2007

...pues súbete la bragueta

Después de casi un mes sin permitirme editar el blog he querido recuperar este borrador que llevaba escrito desde hacía un año tras una conversación con el Hechicero en la terraza de un bar (sí, por fin los he conocido en persona) y que dejé en el olvido al ver como mi amiguete de giras Hueso se me adelantase con una crítica parecida.
Para mí cualquier cosa es arte si implícitamente refleja los sentimientos de su autor. La música, la pintura, la fotografía, algunas películas, esculturas... son capaces de ocultar sentimientos y emociones que el autor pretende trasmitirnos de una forma disimulada. Luego cada uno interpreta a su manera, pero ahí reside su gracia, que nos identificamos con una canción, un dibujo o una foto según nuestro estado de ánimo. Desde mi particular definición de arte, la arquitectura no la considero como tal. Las pirámides o el Partenón son interesantes de ver por su tamaño o por el hecho de que sea el legado de antiquísimas civilizaciones pero quien las hizo solo pretendía rendir tributo a sus respectivos dioses.
Pero hay un formato de arte al cual he cogido mucho asco y al que ya he perdido el respeto: la poesía. Cuando me pongo a leer poesías de gente aficionada, la gran mayoría de las no me transmiten nada, solo es una colección de palabras bonitas sin conexión ninguna con la misma retórica de siempre o una manifestación barata y facilona de la tristeza o del amor. No citaré la fuente del siguiente fragmento pero cabe decir que pertenece a alguien a quien un famoso grupo que también van de poetas le dijeron textualmente que "se nota que sabes escribir":

"No quiero ser el testigo de tu suicidio de amor. No quiero ser enemigo del paraiso del calor. No quiero ser condenado a cien noches sin tu olor. No quiero ser dersterrado al infierno del dolor. Quiero ser la marioneta de los brazos de tu pasion. Quiero ser la veleta que mueve tu corazon. Quiero ser el prisionero de la carcel de tus labios. Quiero ser el mensajero de la fe de nuestro dios."


¿Puede haber algo más típico que esto para hablar de amor? Estas metáforas, personificaciones o como se llamen de "sustantivo+de+sustantivo", amén del hecho de que alguien se autodenomine "poeta", es síntoma inequívoco para identificar a los de poca monta, casi todos. Para hablar de amor prefiero una letra sincera, algo que yo o cualquier persona normal que se precie le diría a su amada y no esa ristra de cursilerías cuyos ornamentos estilísticos los han repetido antes miles de poetas clásicos.
Pues por cada músico o pintor hay 10 poetas de estos entre la población. Y la culpa de todo la tiene la injusta popularidad de grupos como Marea (la etiqueta de "poeta" a Extremoduro fue la industria quien se la puso, no ellos, en una más de sus estrategias comerciales para poder vender así a otros grupos prefabricados a imagen y semejanza de Roberto Iniesta, ante el inesperado éxito de estos), que ni ellos mismos saben lo que dicen. La fórmula de Marea y tantos otros grupos (La Fuga, Despistaos, Albertucho, Poncho-K...) para venderse, al margen de colaborar con chorraditas entre ellos en los discos de unos y de otros, es la de crear una letra llena de retóricas que casi siempre hablan de amor dándoles un status de músicos profundos y sentimentales (y a muchos de sus oyentes una forma fácil de disimular su trogloditismo ante la sociedad) pero con una base rockera sin imaginación ninguna y con tacos y guarrerías esparcidas por la letra (soberbia la forma de empezar la canción "Ya lo dijo el Camaron": "Menudo pastel te ha tocado comer esta vez, cortar mi polla y atarme de manos y piés, atrévete") para que no se pasen de sentimentales y puedan ser tachados de "maricones" por el resto de la parroquia jebi. Aparte, Marea, como buen grupo prefabricado, también se preocupó de buscar alguna chorrada más que les hiciera peculiares y diferenciables como es el hecho de que se además de poetas, vayan de bandoleros a lo Curro Jimenez en sus fotos y muestren devoción por el flamenco (algo que ya hacía Roberto Iniesta para más inri), los gitanos, las saetas y esas cosas de la Andalucía profunda en sus letras.
Su cantante Kutxi Romero tenía que ser también original físicamente o en su indumentaria para hacer al grupo más reconocible, así que para casar con su status de poeta eligió la austeridad como estilo y por eso luce una barba peor cuidada que la de Ortega Lara cuando le liberaron, va lleno de mierda a los conciertos y viste arapos de mendigo, con su baston y su botella de vino (porque una de las máximas de estos poetas es que hay que ser un borracho, por culpa de las mujeres). Si en los 80, la imagen excesivamente glamourosa de las estrellas del rock hacía daño a la vista, este otro extremo también es bastante de mal gusto.
Kutxi también nos bombardea en las letras con su humilde pasado de albañil (como Fito y sus durísimos años tras la barra de un bar): "Decía que tenía el corazón alicatao hasta el techo, que a ver si le podía hacer yo una cenefa a besos...". Cosa que me hace dudar aún más de la autenticidad del sentimiento que según ellos les ponen a sus letras de amor, y no por la cultura que puedan dejar de tener los albañiles sino por la fama que tienen estos con las mujeres de buen ver que pasan por delante de una obra. Quizás ese principio de la canción del Camarón ya se lo había vociferado a alguna desde lo alto del andamio.
Con gente así vendiendo miles de discos resulta muy barato ser poeta hoy en día, y de está forma se apunta al carro de lo romántico y a escribir combinaciones al azar de palabras como luna, soledad, tristeza, amor o noche cualquier tontolaba que le gustan todos estos grupos y quiere parecer distinto de sus amigos punkis y quedar como sensible ante las mujeres.
Yo prefiero la prosa, no quedará tan bonita como una rima bien hecha pero no engaña a nadie. Da mayor libertad para expresar tus sentimientos, que es de lo que se trata el arte de verdad. Y quizás por eso a todos les da por la poesía, hay más reglas que les atan para hacerlas así que, cuanto más común sea el recrearse en retóricas menos se aprecian sus carencias emocionales.

Y tu, ¿eres poeta?...


Kutxi Romero que, como buen navarro, se arranca por sevillanas.

Jarabe De Palo - Quiero Ser Poeta
14 agosto 2007

Otra más de recuerdos televisivos

Cuando hace unas cuantas entradas decía que en los primeros 90 todos éramos adictos a la tele, no estaría de más precisar que en realidad éramos adictos a Telecinco. "La cadena amiga" se estrenó en marzo de 1990 habiéndonos bombardeado meses antes con publicidad de las cosas que emitiría y al menos en mí creo una gran expectación. Telecinco sabía muy bien qué es lo que quería ver la gente así que de entrada ofreció dibujos a los niños y programas con tias buenas para los adultos (las Mama Chicho y las Cacao Maravillao). Y para los niños y en la campaña de publicidad anterior al estreno, al margen de las imagenes de unos dibujos dedicados al futbol, llamaba la atención otras de unos forzudos dándose supuestamente de hostias en un cuadrilátero. Esto era Pressing Catch.
Recuerdo que la primera impresión que tuve de aquello fue parecida a la que aun hoy en día siento al ver una corrida de toros y esto es, no soportar ver una masacre. Un tio llamado Iron Man, que a pesar del duro nombre los comentaristas se referían a él como un "pardillo" (que era el nombre que le daban a los sparrings), era machacado por un tal André El Gigante. Aunque todo era fruto de mi ingenuidad como niño porque no había que esforzarse mucho para comprobar que los términos equivalentes a "dar una paliza" eran en sentido figurado. El Wrestling era en realidad un teatro en donde lo único real eran los espaldarazos que algunos se daban contra la lona, los mamporros y el sufrimiento de los luchadores era fingido y normalmente las peleas resultaban tan cómicas que parecían películas de Bud Spencer y Terence Hill. Pero a pesar de todo lo seguíamos con entusiasmo ya que era parecido a ver Caballeros Del Zodiaco o Bola De Dragón, sabías que iban a ganar los buenos pero tenías intriga de ver como se desarrollaba todo (siempre me he preguntado quien decidía la historia en Pressing Catch). Aunque la verdad, no eran muy originales. Porque cuando se enfrentaban dos buenos luchadores, casi siempre uno querido por el público contra otro odiado, la historia es que después de intercambios de golpes y llaves, el malo ayudado por el manager de turno hacía juego sucio y ponía contra las cuerdas al bueno. Pero este, con un esfuerzo sobrenatural (por ejemplo, el baile de San Vito del Último Guerrero) acababa sobreponiéndose y ganando el combate (como Seiya, sin ir más lejos). Rara vez esta teoría fallaba y el malo ganaba (aunque si lo hacía, era siempre por malas artes) pero lo que era infalible es que el luchador que saliese a escena primero nunca ganaba y normalmente era el malo.
Por eso, lo que más molaba de todo era un torneo que se hacía una vez al año por el mes de enero llamado Royal Rumble en el cual iban entrando al ring cada dos minutos más o menos un nuevo luchador, llegando a haber un montón de ellos sobre el cuadrilátero en determinados momentos y estos solo eran eliminados si los echaban fuera del ring. Y era lo que más molaba porque era lo único que te deparaba algo de sorpresa, ya no era saber el ganador de una pelea entre 2, sino el ganador de una pelea entre 30 y no era siempre Hulk Hogan, menos mal.
Hulk Hogan era el número 1 y el más querido por el público. Y lo era porque, en otro ejercicio de patriotismo barato por parte de los americanos que eran quien montaban todo este espectáculo, Hulk Hogan al terminar cada pelea victoriosa ondeaba la bandera de las barras y las estrellas mientras sonaba una canción que decía "soy un auténtico americano, lucho por los derechos de cada hombre, lucho por lo que es justo, lucho por tu vida" (lo mismo por lo que luchó el otro auténtico americano de Bush cuando invadió Irak) mientras el público gritaba eso de "iu es ei!". La política estaba a la orden del día y en plena guerra del golfo había un par de luchadores que representaban al bando enemigo: el Sargento Gorila (que antes de eso era pro-americano y que salía en series de dibujos y era un muñeco de G.I. Joe) y el Coronel Mustafá. Aunque también se odiaba a todo luchador que fuese canadiense como Mountie, el poli de Canadá, y Terremoto Earthquake.
Cada cierto tiempo surgía un "malo malísimo" a vencer por Hulk Hogan: el propio Terremoto Earthquake, El Enterrador (con su esperpéntico manager Pablito Terrores), Sid Justice, Yokozuna... Hulk Hogan tenía también amigos, porque esto era muy común en Pressing Catch, que cuando algun malo pegaba a Hulk Hogan estos amigos como el otro patriota de Jimmy "Estaca" Duggan o el British Bulldog (que era inglés y curiosamente le quería la gente) odiaban automáticamente al malo en cuestión y se organizaban peleas alternativas entre el equipo de los buenos contra el de los malos.
Una de las cosas más divertidas de Pressing Catch era la peculiaridad estética de cada luchador, amén de la parafernalia que rodeaba a cada uno. A casi todos se les conocía por algún seudónimo y salvo Hulk Hogan, si a alguno se le conocía por el nombre solía ser síntoma de ser un ridículo, como Dino Bravo y sus pintas de tio en gallumbos en las películas de Pajares y Esteso. Peculiares eran por ejemplo Big Boss Man, un policía que era muy querido por el público (aquí en España le habrían odiado por el mero hecho de ser policía), Macho Man (que como el propio nombre indica, era gilipollas), Razor Ramón (otro del mismo palo y con pinta de chuloputas), el Vikingo, el Bárbaro y el Mercenario, los cuales a pesar de tener una apariencia temible (la musculatura y la altura del Mercenario eran tremendas) siempre terminaban mordiendo el polvo, el Serpiente Roberts que llevaba una pitón a sus combates, el Gigante Gonzalez, un bicho de 2,30 de altura, etc, etc, etc. Mis favoritos, como siempre, estaban entre los odiados por la mayoría como Mr. Perfecto (uno de los luchadores más tecnicos y que menos empleaba la fuerza), Ted Dibiase (El Hombre Del Millón de Dólares) o el propio Enterrador (aunque este le molaba a casi todo el mundo).
Los comentaristas Jose Luis Ibañez y Hector del Mar demostraban poder narrar entretenidamente sin caer en la estupidez extrema de Andrés Montes en los partidos de La Sexta. Hector del Mar era el Hombre del Gol en Radio Intercontinetal por aquellos tiempos, y tenía una peculiar forma de hablar: "Hulk Hogan le agarra por el calzón-n-n-n-n-n", "...y le tira fuera del rín-n-n-n-n-n-n". Además ponían nombre propio a algunos personajes del entorno del Pressing Catch como a los managers (aunque a estos había que darles de comer aparte) y a los movimientos que hacían los luchadores como por ejemplo, la sillita eléctrica (que si la hicieran de verdad suponía una castración en toda regla). Y estos comentaristas nos alentaban para tener simpatía por El Matador Tito Santana, que sin ser español al menos era mexicano entre tanto yanki. Y lo conseguían. Aunque este tio a veces se vestía de torero y una vez más me jodía que se nos identificase con el tópico de toros y flamenco.
Cada luchador tenía un "golpe final" que una vez ejecutado solía terminar el combate puesto que el rival, siempre que no fuese Hulk Hogan, no se solía levantar ya. Así teníamos el DDT del Serpiente Roberts, la sentadilla de Terremoto Earthquake, la llave del sueño del millón de dólares de Ted Dibiase, etc.
También estaba la categoría por parejas de los cuales Los Malditos (Legion Of Doom) venían a ser los Hulk Hogan de la lucha por parejas, es decir, eran los favoritos del público y los que casi nunca perdían. Y al igual que sucedía en los combates individuales, si los luchadores llevaban una indumentaria poco llamativa era sinónimo de que eran unos cualquieras, y estos Malditos solían llevar antes de los combates unos petos con pinchos al estilo patriarca de Caballeros del Zodiaco, lo cual imponía bastante a sus rivales. El golpe final de estos era bastante salvaje y las caidas en pressing catch era de las pocas cosas que eran reales: uno de ellos sostenía "a monas" al rival mientras el otro se subía a una de las esquinas y le empujaba desde ahí, cayendo en una escalofriante postura. No he podido encontrar en el youtube ningun vídeo específico de esto hecho por ellos, pero sí este. Y que conste que en el pressing catch no había colchoneta.
Otros favoritos del público eran un duo llamado The Rockers pero como la década de los 80 todavía era reciente, los rockeros no eran costras con pinta de troglodita y cinturones de balas, sino unos horteras con pelos inflados en la peluquería. También la Fundación del Corazón, en la cual estaba Bret Hitman, un tio que tenía pinta de gilipollas pero me molaba como luchaba. Luego en el bando de los malos estaban los Demolition, mis favoritos y que llevaban una indumentaria puramente sado, los Nasty Boys de estética matrixpunkarra, Poder Y Gloria... Aunque lo de los Sacamantecas mejor verlo. Solo un público como el americano podía ponerse a hacer ese gesto cuando lo hacían ellos, hombres y mujeres, niños y viejos.
En 1993 la cosa empezó a decaer y durante el verano lo retiraron de la tele. Hoy en día tengo constancia que sigue existiendo y que incluso aún hacen apariciones Hulk Hogan y otros enchufaos pero la prueba definitiva de que esos años del 90 al 93 fueron la época dorada de ese espectáculo (iba a decir "deporte") es que los combates de ahora se celebran en lo que parece un club de boxeo, para no mucho más de 1000 personas de público, a diferencia de aquellos tiempos en donde llenaban el Madison Square Garden.
¿Y cómo influyó todo esto en nosotros? Pues yo para empezar, encargué a un familiar carpintero que me construyera un ring de madera, al cual yo me encargué de ponerle las cuerdas elásticas, los protectores para las esquinas, de pintar el logotipo de la WF en el centro y de ponerle las telas que colgaban de los lados. Y ahí luchaba todo muñeco que tuviese: desde He-Man y tortugas ninja hasta G.I.Joe o muñecos verdaderos de pressing catch. Aunque entrando ya en un plano más peligroso, yo me flipé tanto que quise imitar esos movimientos con alguien. Y había un chaval en mi parque que tendría unos 3 años menos (ahora es un bakalaero muy chungo) y que pesaba poquito. Pues en cuanto se despistaba le cogía y le hacía una sillita eléctrica. O peor aún, aquello que descubrí que los americanos llamaban "piledriver" que consistía en coger y poner del revés al tio en cuestion, con las piernas hacia arriba y mientras, te dejabas caer para que su cabeza impactase contra el suelo. Pero al menos tenía la decencia de hacerselo al chaval en un jardín y no en suelo duro.
En fin. Pues esto era pressing catch, una soberana gilipollez pero que por aquellos tiempos nos entusiasmaba a todos.


Marilyn Manson - The Fight Song
3 julio 2007

Dos pilares

Tarde de viernes y mientras escribo esto estoy viendo enfrente a una viejecita que no hace más que ir de un extremo a otro de la terraza. Posiblemente se pasará todo el día viendo la televisión y necesita mover las piernas para que le fluya la circulación. Hay gente más o menos sensible a las cosas y siempre me dio por pensar que los mayores eran completamente insensibles a todo. Su estado físico les impide hacer cosas que yo ahora mismo puedo hacer y llevan una vida aburrida y extremadamente monótona (aunque los hay que se lo saben montar muy bien) en la cuál existe la idea implícita y nunca reconocida de que resultan un estorbo para sus familiares. Pero jamás he visto a uno derramar una lágrima o estar alicaído por esperar a la muerte de una forma tan triste, todos miran a cualquier parte con una cara que a mi me parece que no expresa sentimiento alguno, como si no fuesen conscientes realmente de que un día cerrarán los ojos y no los abrirán más para perder físicamente una vida que mentalmente ya la habían perdido hacía tiempo.
No es mi caso, desde luego. Llevo unas semanas en las que he envejecido 60 años, sumergido en una total apatía que a diferencia de lo que parecen aparentar los mayores, me preocupa en extremo. Solo en casa desde hace una semana, sin encender la televisión para nada, una cama sin haberse hecho desde el primer día, una montaña de platos por fregar y si no es para asuntos de forzosa necesidad, solo saliendo a la calle cuando en el cubo ya no cabe ni un centímetro cúbico más de basura (me pregunto si no sufriré ya el síndrome de Diógenes ese). Siendo un viernes de puente hoy podría salir por ahí pero evito de cualquier forma cualquier cita, a la mayoría no les cojo el teléfono y con los que no me queda más remedio, dándoles largas o contándoles alguna mentira (se sobrentiende que ninguno de ellos saben tan siquiera que tengo un blog donde cuento estas cosas). Pero no solo he renunciado al mundo real sino también al virtual y mis escasísimas apariciones por el msn son fruto únicamente del más estricto compromiso. Es como si todo el mundo me aburriese.
Pero sé que todo es irremediablemente consecuencia del momento actual. Supongo y digo "supongo" porque tampoco tengo claro que se deba todo a eso, que el motivo de esta desidia está en esos dos pilares que sostenían mi realidad y que de uno de ellos ya no queda ni el polvo. Como nunca me gusta dar nombres propios, diré que una de ellas movida por diversas circunstancias entre las que seguro está el suceso ocurrido entre nosotros dos entradas más abajo, ha desaparecido del mapa por voluntad propia. Quizás sea como respuesta a mis frecuentes aislamientos voluntarios para que el tiempo cure algo que ha pasado y de los que tiene que estar ya harta. Lo cierto es que, aunque aparezca un día, pienso que ya no será lo mismo, es el riesgo que había que correr cuando se intenta cambiar amor por amistad.
De mi queridísima amiga, a quien tanto necesitaría en momentos así, sé muy poquito desde que se fue. Salvo un fin de semana que estuvo aquí, hemos hablado muy poco debido a determinados factores técnicos y económicos: diferentes compañías de telefonía móvil y ella sin telefono fijo ni internet en su nuevo domicilio (espero que sea por poco tiempo). Los mensajitos que nos mandamos me resultan insuficientes y aunque sé que nada de esto cambiará mi concepto de que "la tengo", en la práctica es como si no la tuviese. Esta canción que he puesto era "nuestra canción".
Para intentar no pensar demasiado me he preocupado en buscar pequeños hobbies. Pero sé que el efecto que producen estos absurdos remedios tiene una duración limitada y dentro de nada me toparé de frente con el problema y con la sensación, tal como me ha asaltado esta tarde: la sensación de estancamiento, de no progresar, de saber que he vuelto al punto de partida en el que estaba hace unos años. De volver a sentirme solo.


Ramones - Pet Sematary
14 octubre 2006

Todo para el pueblo pero sin el pueblo

En realidad, creo que el despotismo ilustrado y el comunismo eran primos hermanos, una dictadura con cara simpática. Aquí viene la segunda parte de mi única entrada política hasta la fecha y espero no volver a tocarlo ya que este tipo de cosas generan muchos enemigos, más si quien te lee es un poco estrecho de mente. Aunque no lo parezca, este texto es solo otra crítica más a la sociedad en general.

En los años 80 mi predilección por la Unión Soviética era total. Políticamente, no entendía mucho de qué trataba pero flipaba con los que llevaban el famoso CCCP en su camiseta en cualquier disciplina deportiva. Supongo que era porque el rojo ha sido siempre mi color favorito o también fuese porque, ya que ellos y los EEUU dominaban el mundo, los prefiriese ante la omnipresencia de los americanos en cualquier medio y la prepotencia que tan frecuentemente demostraban, por ejemplo, en películas como Rocky IV (lamentable toda aquella parafernalia con James Brown cantando antes del combate entre Apollo e Ivan Drago, que bien que acabó matándole). Los americanos nunca han sido de mi agrado.
Al comienzo de mi adolescencia y en busca de una personalidad me aficioné al jebi metal y abracé muchos de sus ideales. Como cualquier adolescente rebelde (y sin dos dedos de frente), el rock siempre ha sido símbolo de aquella rebeldía juvenil y era un estilo de vida que representaba la protesta social, estando indirectamente relacionado con el comunismo y la anarKía. Sin embargo, aunque socialmente se relacionaban todos esos conceptos, el jebi metal/rock nunca había hablado en exceso de política. Pero a mediados de los 90 fue el tema de moda. La señal de alarma debió de saltar cuando los Ángeles Del Infierno, grupo que solo sabía hacer canciones sobre el demonio o las mujeres fatales que convertía a cualquiera en la cama en un calzonazos (los temas de amor de los grupos rock ochenteros eran todos así), hace esto. La canción tuvo repercusión nula pero ahora que lo examino me doy cuenta que fue por esa época (1993) cuando una cosa que estaba reservada exclusivamente a los grupos punk se extendió a cualquier grupo que tuviese una guitarra, una batería y un bajo. Yo ahora me pregunto, ¿políticamente estaba tan mal la cosa para que nadie tuviese otra cosa mejor de la que hablar? (estaba el PSOE en el gobierno aunque ya en plena decadencia). Reincidentes, Boikot, Ska-P, A Palo Seko, Porretas, S.A., que abandonaron sus letras auténticas de los primeros discos en los que hablaban de temas puramente sociales, terminaron volviéndose muy pesados para mi gusto. Hasta Celtas Cortos terminaron viviendo del cuento (por eso se ponían tan contentos si les contabas uno).
No sé si el hecho de que la gente se radicalizara fue contemporaneo a aquél hecho o es que en la adolescencia todo el mundo se radicaliza. En mi época, o bien eras facha o eras comunista, habiendo como no, muchos más de los segundos. Mientras tanto yo, un niñato que flipaba con "Un Papel Morao" de Manolo Kabeza Bolo porque decían "spiz", "porros" y demás jerga buenrollotronquista y aderezado por la simpatía que me inspiraron siempre los rusos, convertí mi mente a esa ideología. Yo tenía ya ciertas similitudes: odiaba los toros y siempre dije que, probablemente, de mayor sería un activista de Greenpeace; lo cuál, unido a mi afición por el rock me hicieron creer que había encontrado mi personalidad en cuanto a política se refiere.
Pero todo fue fruto de mi ignorancia adolescente puesto que con los años llegué a aborrecerlo. Primero y primordial, porque todo se saturó de tal forma que ser comunista o revolucionario perdió su concepto de rebeldía para convertirse en todo lo contrario, en moda y en lo que tenías que pensar para no salirte del rebaño de la sociedad. Lo que antes era políticamente incorrecto y rebelde, ahora es socialmente correcto. En tiempos de Franco, ser comunista y decirlo era un acto subversivo admirable si eras fiel a tus creencias. Pero hoy en día, los papeles se han invertido y en esta sociedad, sobre todo entre los jovenes, lo socialmente correcto es ser de izquierdas. Por eso, para mí los auténticos rebeldes y revolucionarios ante la sociedad que les rodea son los que reconocen abiertamente que son de derechas como el Espantapájaros, que aunque no comparta muchas de sus ideas, sus teorías conservadoras es un acto revolucionario en la sociedad de hoy en día. Tu dí por ejemplo que votas al PP, que de entrada te van a mirar mal, si es que no te insultan o en el peor de los casos, te pegan. Y es que esa fue otra cosa que me decepcionó, descubrir su intolerancia cuando supuestamente eran los que más defendían la libertad de pensamiento y de expresión: "si no piensas igual, estás contra ellos". Si no estarías dispuesto a poner una bomba en el FMI eres un nazi de mierda.
Por otro lado, descubrí que quien dice ser comunista piensa que es un enviado de Dios (bueno, en este caso de Dios no) para defender al mundo de las fuerzas demoniacas, que son los de derecha. En definitiva, que en esta película que es la política, creen ser lo buenos. El comunismo es una ideología con muchas contradicciones que quien dice serlo o bien desconoce (como muchos adolescentes) o si las conocen, prefieren mirar a otro lado y ponerse a silbar. La más famosa pueden ser las similitudes entre las dictaduras de derechas y las de izquierda, como la URSS. El revolucionario se quejaba de que en el régimen de Franco (o en el de Mussolini, Pinochet, Videla...) existía represión y falta de libertades. No podías pensar libremente y si tenías algo que objetar en contra del régimen ibas a la cárcel o al paredón. Pero ¿acaso no se hizo lo mismo en la URSS o se hace ahora mismo en Cuba? Muchos dicen que el aislamiento internacional que Franco practicó para evitar la entrada de la propaganda comunista fue lo que hizo que durante muchos años, España no siguiese el ritmo de desarrollo económico de Europa y se quedara estancada. Pero ¿y el telón de acero? Durante más de 40 años se aisló la Europa comunista para evitar la influencia de los paises occidentales, hasta que con Gorbachov y su famosa Perestroika (y el Glasnost) se abrieron diplomáticamente al resto. ¿Acaso no fue la extrema pobreza lo que llevó a los rusos dar un golpe de estado después de ver como en occidente se vivía que te cagas mientras su país se dejaba la pasta en Sputniks y en armas nucleares? ¿qué es Cuba sino un país tercermundista? ¿van a ser Bolivia y Venezuela unos paises desarrollados a partir de ahora? No señor. Algunos cogen simpatía al comunismo por ser la antítesis del régimen de Hitler, la persona más malvada de la historia (tal como me pasaba a mí con los americanos), pero ¿Stalin era mejor?. Alguien dijo que la revolución busca derrocar una dictadura para instaurar otra y es una frase que quien se apunta a la moda Che Guevara y lleva chapitas y camisetas con su efigie, ignora hipócritamente. El Che fue uno de los artífices de la caída de Batista, un tirano de derechas. Y en su lugar se puso Fidel Castro que ¿qué es?. Pues otro tirano. Pero estoy convencido de que el 90% de quien se considera fan del Che lo hace porque cree que era una especie de mesías como Jesucristo, que luchaba por la justicia. Y solo luchaba por SU justicia, que era únicamente suya y de otros pocos.
Otro aspecto que a mi particularmente me parece incongruente es que toda esta gente cuando apoya la inmigración como muestra de que está a favor de los desfavorecidos socialmente (qué buenos son) está tirando piedras contra su propio tejado. La clase obrera es directamente la más afectada por la inmigración, desde el punto de vista social ya las clases acomodadas, en sus urbanizaciones vigiladas las 24 horas, no pueden ser víctimas de una delincuencia que es consecuencia de unos puestos de trabajo que son insuficientes para toda la demanda que hay actualmente ante el aumento de población (dentro de unos años aquí se darán disturbios tan grandes como los de Francia y espero estar ya muerto para cuando se de la nueva guerra civil, que seguro que durante este siglo ocurrirá). Pero la clase obrera, también es la única perjudicada desde el punto de vista económico. Los empresarios, movidos por su extrema avaricia, o las familias que necesitan una empleada del hogar (por poner un ejemplo) siempre tiraran de inmigrantes que provienen de sociedades donde el concepto de "sueldo digno" siempre va a ser inferior al que tiene la gente que aquí se ha criado. Ellos pueden ofrecer 500 euros por un trabajo de 12 horas diarias que aunque a cualquier español nos parezca un atropello, siempre habrá algun inmigrante al que le parezca cojonudo. Lo cual provoca que el nivel de los salarios se reduzca en perjuicio de la gente normal y volviendo más rico al que ya era rico. Pues solo a Gaspar Llamazares se le podía ocurrir una idea "tan solidaria y tan propia de lo buenos que somos los comunistas" (pensaría él, porque todos pensamos que era disparate) como decir que se suprimiesen todas las fronteras y que viniese aquí todo el que quisiera.
En el extremo de los rebeldes, los anarquistas o comunistas libertarios, que opinan que una anarKía es el único sistema político válido (es decir, ninguno) solo les diría que mejor que nadie me diese ni una toba porque, ya que no habría leyes ni autoridad que me lo impidieran, iría con una lata de gasolina a quemarle la casa con él y con toda su familia dentro.
Ya terminando, vuelvo al comienzo para volver a destacar que este tipo de ideologías carecen de una base sólida sobre la que tenerse en pie y los antecedentes históricos lo constatan puesto que hoy en día casi todos los países desarrollados optan por la democracia. Son solo útiles para que los adolescentes se diviertan, porque todos tenemos que divertirnos, quemando cubos de basura (yo lo he hecho) con un pretexto político de por medio. Como prueba, aunque no pueda demostrarla (cachis, se me olvidó coger el recorte), el otro día vi en un periódico (el 20 Minutos, gratuito, sin afinidad por ninguna tendencia política) una entrevista a una famosa periodista pero que no recuerdo el nombre, en la que la preguntaron algo del pasado y contestó: "Sí, era muy joven cuando aquello. Fíjate si sería joven que recuerdo que aún votaba a Izquierda Unida". Lo que sí puedo demostrar es que esto de ir de revolucionario ha perdido todo su valor porque hoy en día todo el mundo va de ello, aquí sí que me acordé de coger el recorte del periódico (pinchar en la foto de debajo).

En fin, en una gran empresa donde todo el mundo obedecería sin rechistar las ordenes más humillantes de los superiores por miedo a ser echados, seguramente yo sería un líder sindical. Porque tengo un buen motivo para hacerlo. De esta forma, solo considero serio y fundamentado el criterio de aquellos comunistas/revolucionarios/republicanos mayores que se criaron durante la dictadura franquista. Todo el menor de 30 años que dice serlo, con todos mis respetos, a mi me parece que o bien aún sigue siendo un crio o bien es un cínico que sigue creyendo que está en el bando de los que son justos. Al fin y al cabo, en esta vida elegir ser fascista o comunista no se diferencia mucho de una discusión entre los que les cae mejor Antonio Anglés y los que opinan que Tony King es más simpático. Son las dos caras de la misma mierda.

El ejemplo más ridículo que puedo poner es esto y esto, unos diciendo "Alarma, soy fascista" y los otros "alerta, soy antifascista" (esto ya no tiene nada que ver, pero ¿porqué todos estos grupos radicales eligen el hardcore como estilo musical? ¿y porqué todos cantan así tan a toda hostia que resulta imposible entenderles?) Por cierto, este comienzo de los Batallón de Castigo estos me ha molado un montón, seguro que hasta el Hechicero flipa con ello. :D

Ale, lo prometido era deuda. Ya les di caña a los otros y ahora a estos. Era lo justo como representante del extremo centro.


Ska-P - Poder pa'l Pueblo
11 octubre 2006

Pataleta del amante despechado

Continuación de la entrada "Una imágen vale más que mil palabras" (octubre 2006)

Yeah, It's over now... pues sí, ya, así de simple. Esto es todo lo que ha dado de sí esta historia. Si es que es tan efímera la felicidad, mi felicidad, tan, tan efímera... Sé de buena tinta que muchos se alegrarán de saber que de nuevo estoy triste. Unos se alegrarán porque este espacio recupera su personalidad pero la mayoría lo harán por el simple hecho de que, ya que no son felices, se sienten más aliviados si saben que no son los únicos que se sienten asi. Y eso es algo que solemos hacer o hemos hecho absolutamente todos alguna vez, sin excepciones.
...but I can breathe somehow. Por suerte, este tipo de cosas ya no se viven igual ahora que cuando era un adolescente (o puede que no estuviese realmente enamorado, nunca lo sabré): el amor correspondido no da una euforia y vanidad desmesurada ni el fracaso supone una tragedia como lo habría supuesto hace unos años. Lo que me da realmente rabia es no haber sido lo suficientemente cauto como para evitar hablar de mi felicidad a la gente y me haya dejado llevar por el optimismo. Una chiquillada que es la que ahora mismo me pesa: haber sido tan ingenuo como para echar las campanas al vuelo tan pronto y haberlo exteriorizado. Pero pensé que esta vez no me estaba equivocando. Ahí dejaré de todos modos mi entrada de más abajo, llena de babosadas, para que todo el mundo pueda reirse y yo también pueda reirme de mí mismo.
Y aunque aparentemente en este desenlace parezca tener la culpa la otra parte o, simplemente, la mala suerte, no puedo evitar examinar uno por uno los minutos que han acontecido durante estas últimas semanas y echarme la culpa a mí mismo, llegando a la conclusión de que no he sabido llevar esto a buen puerto ni hacer caso de mi teoría, cada vez más constatada científicamente, de que el cariño termina por volvernos prescindibles. El desprecio o la indiferencia resultan a veces muy atractivos. El amor es un juego, una guerra psicológica en la que el objetivo es conquistar el corazón del rival usando las únicas armas de las que se dispone: cariño y desprecio. Y yo he perdido la partida a las primeras de cambio como un vulgar principiante abusando en exceso de una de esas dos armas, como casi siempre. De cada fracaso siempre he querido sacar la parte positiva y aprender algo nuevo pero lo triste de este en particular es que la moraleja que saco es una que conocía yo bien antes. En cierto modo, me siento como un juguete en un escaparate. Se convierte en objeto de deseo del niño durante meses insistiéndole a la madre que se lo compre. Pero en el momento de tener lo que tanto había ansiado, el juguete pierde para el niño todo lo especial que tenía el verlo pero no poder tocarlo y lo abandona al día siguiente de comprárselo.
La situación es ridícula pero llevo ya año y medio haciendo públicas todas mis desventuras y una más no hará que pierda demasiada credibilidad ante la gente. Tengo el mismo miedo que a ser robado sin llevar un duro encima. Así que cuento esto con total orgullo. El ilustrísimo novio de la persona impresentable me dijo que este tipo de cosas se las guarda uno para sí mismo, que no se cuentan en un espacio público, quizás comparándome con un famoso que cuenta su vida en los programas del corazón a cambio de dinero y yo a cambio de... no sé. Supongo que tenía razón.
Y además, creo que echaba de menos sentirme triste, los pensamientos son mucho más bellos y eso es algo que todo el mundo sabe. Como prueba decir que, al hacer el montaje de la entrada anterior, poniendo "tristeza" en el "google imagenes" salían tropecientas mil fotos representándola y poniendo "felicidad" me salieron solo unas poquitas.
¿Y ahora? Pues ahora a seguir con paso firme hacia el destino, como he estado haciendo siempre. Pero para la próxima vez intentaré aplicármelo de verdad: solo me arriesgaré cuando la mujer en cuestión se sacrifique por mi hasta tal punto de que fuese capaz de comerse 10 kilos de guindillas sin echar fuego por el culo, que es lo mismo que decir que esté dispuesta a dar lo mismo que doy yo. Menos de eso no tomaré en serio la posibilidad para nada.


Ozzy Osbourne - Goodbye To Romance
5 octubre 2006

Ante los caballos de Troya

Estoy cansado de ver como todo está montado de una determinada manera, de unos protocolos, de un modelos de comportamientos que nos conviertan a todos en réplicas de unos de otros y que parece entender todo el mundo menos yo y jamás haré nada por entenderlo. Por desgracia o por suerte (sólo cuatro gatos lo ven así), la vida me ha hecho tal como soy y esta forma de entender el funcionamiento las cosas es incompatible con la general. Y como en cualquier discusión sobre política, ambas partes creemos llevar la razón, esa cada vez más subjetiva palabra.
Multiples experiencias con gente de todos los palos me ha hecho crearme teorías o prejucios, si se quiere llamar así, para etiquetar a la gente en diferentes categorías aunque la única diferenciación que determina mi postura hacia ellos entre amistosa o evasiva es el hecho de que me respeten o no. Y cuando digo "no respetar" no me refiero a que critiquen el que sea del Atleti, me guste el rock o prefiera la Pepsi a la Coca Cola (aunque solo sea por llevar la contraria), sino que critiquen, o más bien menosprecien, mi manera de entender la vida. Desde mi punto de vista, la mía es la postura normativa y la suya la positiva. Pero ya no voy a entrar a valorar quien tiene razón ya que cada uno tiene objetivos distintos, solo pido respeto. Sólo desde el mismo momento que siento que no se respeta mi manera de pensar es cuando comienzo a odiar ese tipo de pensamiento colectivo que no respeta el mio y absolutamente todas las cosas que aquí he criticado respondían a una relación causa-efecto que tras muchas de esas experiencias son las que finalmente han forjado el prejuicio que provoca que desde esta cómoda silla los critique y que en la vida real huya de ellos como si fuesen el mismísimo demonio seleccionando bien a quien quiero en mi vida y a quien no.
Y soy siempre tan cauto en este proceso porque esa falta de respeto, esa verdadera cara, la gente la muestra cuando ya es oficialmente tu amigo, cuanto ya se ha desarrollado suficiente confianza como para que ya dé asco y están tan arraigados en tu vida y mantienen vínculos con otra gente que sí te agrada que, al menos para mí, me resulta muy difícil o incómodo echarlos de mi entorno. De tal forma, al poco que veo detalles que me hacen desconfiar en que ese respeto hacia mis ideas con el tiempo acabará perdiéndose establezco barreras artificiales que hagan entender a esa persona que no los quiero conmigo, porque siempre me ha resultado violento, incómodo o que puede hacer daño a otros ("un acto cobarde" lo llamarían los que gozan de un gran ego y prepotencia), el que yo tenga que decir a alguien: "mira, me parece que tu forma de ser es incompatible con la mía por no decirte que me pareces un gilipollas en toda regla". El retrato robot de esas personas que suelen menospreciar mi filosofía es el de un varón de mi edad aproximadamente, con solamente hermanos varones en la familia, de gran autoestima (aunque muy pocos lo reconocerán abiertamente) y la cual le viene por algún tipo de cualidad social (suele ser que son graciosos, pero de los sarcásticos y transgresores, lo que para mí viene a ser "impresentables") que le distingue de la masa de la gente y que por supuesto, tampoco tengo yo.
Y hoy en día aún queda mucha gente por echar de mi vida, aunque algunos lleven muchos años de arraigo amistoso. Porque sólo ellos son los causantes de que como hoy y a pesar de que aquí en el blog casi siempre me muestre seguro y orgulloso de mis ideas, me sienta como un inadaptado, como el bicho raro que no encaja en la sociedad a la que subliminalmente todo te obliga a pertenecer. O como ellos en su mente piensan pero no te dicen más que disimuladamente en alguna de sus críticas: un perdedor.


3 Doors Down - Loser
23 junio 2007

Entrevista en la Heavy Rock

He de confesar que le encuentro cambiado. Después de 7 años sin hacerle una entrevista me doy cuenta que el tiempo ha ido endureciendo sus facciones, ya no luce las greñas de antaño, con barba y perilla, tanto tiempo a la sombra que ya apenas le reconozco. Carajillo, el polifacético artista que se convirtió en un icono underground del I.E.S. Conde de Orgáz en la segunda mitad de los 90 lleva mucho tiempo sin publicar material fresco desde el 2001, involucrado en otros menesteres solo sabemos de su actividad por fuentes poco fidedignas. Hemos querido saber más acerca de él en la siguiente entrevista:
P. Sabemos que durante todos estos años has descuidado bastante tu carrera en solitario para unirte a otros músicos e incluso para dar rienda suelta a tu afición a la escritura, ¿con cuál de estos proyectos te has encontrado más a gusto? R. No me arrepiento de ninguno de ellos. Con Los Caracuero aprendí mucho como guitarrista y me desarrollé como músico, aunque no se llegase a hacer nada productivo. De los Full People guardo un buen recuerdo, hubo mucha más armonía que con los primeros, la composición de las canciones era por puro placer, sin presiones y el resultado fueron unos temas muy espontaneos y naturales. Hueso es un genio en ese sentido. Ahora estoy más centrado en las versiones de Youtube que es un método muy cómodo de darse a conocer. En cuanto a la escritura, sigo manteniendo la página "Diario De Un Hombre Loco" con más o menos asiduidad, puedo expresar las mismas ideas de las canciones con mayor libertad y facilidad, sin ataduras de métricas y esas cosas. ¿Pero piensas retomar la composición de canciones? Por supuesto, pero aún no sé cuando. Espero no terminar el nuevo disco a ritmo de una canción por año. ¿Se debe eso a la oferta que acabas de rechazar por parte de miembros del grupo Energica para montar otro proyecto paralelo? Entre otras cosas. Y además de que me da una pereza...
Has sido considerado modelo a seguir por algunos músicos incipientes. Sí, y me alegro por ellos. El hecho de que empezase haciendo canciones en las que la batería era una caja de galletas y terminase haciendo cosas con más calidad puede ser un ejemplo para toda esa gente que empieza y que se desmoraliza pensando en que nunca llegarán a hacer algo que suene bien, aunque antes tengas que soportar muchas burlas y críticas. ¿También crees que has sido modelo desde el punto de vista filosófico? No, no creo que sea tanto como eso. Aunque sí es cierto que ha habido mucha gente que se ha sentido identificada con lo que digo. Eres modelo a seguir para otros al igual que tu tuviste también tu gurú, ¿sigues en contacto con Rafael Prieto? Le vi hace unos meses con motivo con un desgraciado suceso que me ocurrió, en un funeral, pero no solemos tener demasiado contacto. Tiene un proyecto en solitario, creo que llamado Vacuum, y aparte de eso ahora toca también la batería en un grupo llamado Fumata Negra.
He escuchado algunos temas de lo que será Egofobia y las letras han cambiado de estilo con respecto a lo que hacías a finales de los 90. Supongo que todo el mundo evoluciona como persona. Antes era más llorón y quejica, y aunque implícitamente las canciones tenían todas una historia detrás, en ocasiones daba la impresión de ser el típico adolescente inconformista que hacía quejas gratuitas y simplistas con la vida que le había tocado vivir. Ahora creo que la temática, aún siendo siempre negativa, está más definida en cada canción. No parece que siempre esté hablando de lo mismo. ¿Hay algun aspecto que te haga echar de menos aquellos tiempos? En el plano personal no, no los echo de menos en absoluto. Desde el punto de vista musical, creo que aquellas canciones eran muchísimo más cutres pero más espontaneas, conforme vas aprendiendo te automatizas más. Hoy en día me resultan mucho más entretenidas, teniendo en cuenta la imaginación que le echaba para grabarlas son realmente curiosas.
Antes hablabas de Youtube, te has hecho bastante popular o al menos esos vídeos han sido muy bien acogidos por los internautas e incluso hay quien pretende hacerse pasar por tí. Ante tantas versiones, ¿cabría la posibilidad de que algún día podamos ver un nuevo volumen de The Huevos Fritos Con Chorizo Incident? Es una posibilidad que barajo aunque se irá haciendo todo según me vaya dando la gana. En ningún caso me obligaré a ello, posponiendo ese interés al de las canciones propias, como me ocurrió con lo que hice en el año 98. Y ya que hablamos de internet, ¿que opinas de la piratería y del tráfico de música gratuita en la red? Lo veo positivo. Lo que a los músicos nos permite hoy en día la informática y las telecomunicaciones era algo impensable en los tiempos en los que empecé a hacer canciones con la famosa caja de galletas. Por entonces, lo más que podías esperar es que te hicieses lo suficientemente famoso para que pudieses grabar esas canciones en una mesa de mezclas de algun estudio o de algún privilegiado que la tuviese y para difundirlas, igual de difícil. Pero ahora cualquiera con un ordenador puede hacer sus mezclas más o menos profesionales y darse a conocer al mundo sin salir de casa. Para todos aquellos que solo queremos un poco de reconocimiento y autoestima, sin ningún interés económico, nos viene genial.
Vamos a hablar un poco de cierta gente ¿Qué ocurrió con aquella proposición que te hizo Edith Byron (grupo de pop gótico de Barcelona, famoso a nivel underground) para masterizar las canciones de Egofobia? Aquello se quedó en la nada, perdí el contacto con la persona que suponía el enlace entre Edith y yo y dejamos de hablar. Hace poco recuperé el contacto con ella a través de mi página de Myspace pero ya no lo necesito, Ricky Energica me ha dado unos buenos consejos sobre como masterizar y mezclar canciones y creo que yo sólo podría lograr a partir de ahora un sonido medianamente aceptable. ¿Y de Tabris, aquél para quien compusiste la guitarra en un par de canciones? No sé, no he querido mantener el contacto desde aquello. Supongo que seguirá en sus mundos de Yupi. Despistaos... Me enorgulleció que se acordasen de mí en un concierto que dieron en el Chesterfield Café, que para entonces ya eran famosos en toda España, aunque su propuesta musical nunca me haya gustado.
¿Quien ha sido tu fan nº1? Chuchu, amigo de los tiempos de instituto y administrador de una página de rock español que tuvo mucho éxito, www.turincon.tk. Me dio publicidad en una página que tuvo más de 100.000 visitas aunque no me sintiese para nada identificado con los grupos de los que ahí se solía hablar, ya sabes... todo el rollo ese de los "poetas urbanos".
Memorias De Un Inútil (2000) marcó un antes y un después en tu sonido, con ese disco obtuviste cierto reconocimiento pero dados los tiempos que corren, la nefasta producción puede hacer que la gente pierda interés por aquellas canciones, ¿piensas algún día en regrabarlo? Me gustaría hacer tantas cosas... terminar el nuevo disco, principalmente. Y bueno, después de eso sí que me gustaría regrabarlo de nuevo, intentando darme más prisa. De aquellos primeros tiempos hay canciones que mejor hechas y mejor cantadas no quedarían en el olvido como está ocurriendo.
¿Sobre la reproducción asexual de las alcaparras quieres comentar algo? No, es un tema en el que prefiero no entrar.
Pues hasta aquí llega la entrevista de un servidor a la estrella en cuestión. Unas palabras para tus fans... Pues que visiten esta página y/o mi Myspace, se descarguen las canciones, entren a donde yo en el Youtube a menudo, me voten... cuanto más vea interés de la gente, más animado me sentiré para hacer nuevas canciones.
Ahora abrimos la ronda de preguntas de nuestros lectores.

Mariskal Romero



Mariskal con Carajillo, justo después de la grabación del video de "Tribal Dance", del cual ya se ha hecho eco la prensa especializada internacional

Carajillo - Tribal Dance
17 junio 2007

Una deuda que pagar

Soy consciente de que siempre te he exigido mucho. Mi inseguridad ha hecho que siempre haya puesto barreras por el miedo a que entrases demasiado en mi vida, en mis defectos, en mis complejos, a que descifraras cada tema que escribo en código en este blog. Cualquier persona habría desistido y habría pensado que no tienen porqué someterse a esas trabas, que hay muchas otras buenas personas en el mundo y que no merecía la pena luchar por alguien tan difícil y complicado. Sin embargo, has seguido peleando hasta vencerlas todas.
Yo no te he concedido nada, lo que has obtenido de mí lo has ganado tu. Pero aun así, sé que debo de dar algo más y a veces siento que no te lo estoy dando. Sé que últimamente he descuidado esa atención que te debo y que he podido hacerte sentir como que eres alguien cualquiera, que me olvido o dejo de valorar todo lo que haces por mí en cuanto algo me llama más la atención. Pero nada más lejos de la realidad. No quiero que sientas que más gente te quita de forma gratuita el protagonismo que tan justamente te has trabajado y te has ganado porque aún eres titular de una importante deuda que tengo contigo. Si siempre me he quejado de que doy más cariño y atención de la que suelo recibir, esta vez soy yo el deudor.
Y no soy ningún moroso, tanto si me hacen daño o me hacen bien yo siempre pago con la misma moneda. Si piensas que no estás recibiendo de mi lo que por derecho te pertenece, te pido perdón. Pero no es justo que sigas luchando más, ahora soy yo quien debe pelear por mantener lo que tengo y cargar con la cruz que yo mismo construí al imponerte tantos requisitos. Es hora de que tu también te sientas especial.


Bryan Adams - Please Forgive Me
26 mayo 2007

Memorias en unos y ceros

Soy un nostálgico. Desde que dispongo de internet busco formas que me evadan, aun más, al pasado, a cuando era un niño y concretamente al periodo que comprende los últimos años de los 80 y los primeros de los 90. Aun sigo descargando y devorando series o películas que vi por primera vez en aquél entonces en el que era un adicto a la tele (y hoy en día casi se me ha olvidado cuál es el botón de encendido en el mando). Todos lo éramos y, en mayor o menor medida, todos éramos también adictos a los videojuegos.
Antes de que las consolas llegasen de forma masiva a los hogares, existían unos lugares en cada barrio llamados "recreativos", hoy en peligro de extinción, que eran auténticos santuarios en donde los chamanes eran unas maquinas con un par de joystick y dos (en el mejor de los casos tres) botones por cada uno. Los recreativos eran el centro de reunión por excelencia de los chavalines en torno a los 11 años en donde se podía encontrar la creme de la creme en cuanto a videojuegos y que eran como dioses frente a lo más que podías tener en tu casa, que eran ordenadores de cinta marca Amstrad, Spectrum, MSX o Commodore y que debías de esperar un mínimo de cinco minutos a que el juego cargase (muchas veces esperabas en vano), juegos que mostraban 16 colores y de gráficos inimaginablemente lentos y cutres para las nuevas generaciones de hoy en día. Los más afortunados disponían de un Amiga 500 o un IBM, reyes de los ordenadores de por entonces, de diskette y con mayor resolución y colores.
Luego llegaron las consolas que estaban diseñadas expresamente para jugar pero que a diferencia de la Playstation de hoy en día en donde personas de 40 años pueden jugar perfectamente sin ser tachados de infantiles, aquellas eran un elemento exclusivo de niños. La Sega Master Sistem o la Nintendo eran las más comunes, un peldaño por encima vendrían después la Super Nintendo y la Megadrive pero a mí jamás me compraron una, a mí siempre se me dieron los caprichos con cuentagotas. Se decía que había una llamada Neo Geo que tenía la misma calidad que las máquinas recreativas pero yo jamás vi un juego para ella en las tiendas ni supe de nadie que la tuviese. Si me llegan a decir que sólo 10 años después, cualquier persona con internet podría tener gratis todas estas consolas con todos los juegos y todas las máquinas recreativas que se habían creado me habría parecido más increible que si me hubiesen dicho que la ciencia podría resucitar a los muertos.
Pero por más que alguien tuviese estas consolas en su casa, la cantidad de juegos resultaba insuficiente para nuestro vicio (no se podían piratear juegos porque estaban en cartuchos y nuestra paga de chavales de 12 años no nos permitía adquirirlos por nosotros mismos, teníamos que esperar a que nos lo regalasen) y debíamos ir a quitarnos el mono en los recreativos. Los veinte duros que nos daban de paga (o que le robábamos a nuestro padres) eran suficientes para pasarnos las horas muertas en aquellos lugares pero casi disfrutabamos por igual jugando que viendo jugar a algun mayor.
Hay juegos que no se me olvidarán como el Combat School que era sobre hacer la mili, pero al estilo americano (ya sabeis, "aquí mi fusil, aqui mi pistola, una da tiros, la otra consuela"), el Tecmo World Cup con la pantalla paralela al suelo y en donde los jugadores se veían desde lo alto en un plano picado (modelo que inspiraría a otros ridículos juegos de futbol para ordenador como el Butragueño o el Michel), el Euro League que tenía una visión menos cansina para la vista y que te permitía escoger entre ocho equipos europeos, supuestamente los mejores de por entonces y entre los que estaba el Atleti! (qué tiempos aquellos cuando el Atleti era grande). Luego había juegos que solo sabías apreciar si eras mayor y que en realidad eran los mejores porque al final son los que quedan en la memoria de todos como el Tetris, pero a nosotros los que nos molaban eran los de peleas, espadas, magias y metralletas. El King Of Dragons (juego de culto para Costra y demás camaradas frikis del grupo de música) tenía el típico planteamiento simple de los juegos de antaño pero tenía todos los elementos necesarios de la fantasía medieval para que nosotros nos quedásemos prendados (afición por lo medieval que luego se radicalizó cuando empezamos a jugar al rol). En este juego, 25 pesetas me daban para estar jugando un hora.
Sin embargo, había un juego que aunque yo no me atrevía a jugar porque me parecía demasiado difícil pero que sin duda, fue uno de los juegos que marcó aquella época y que no hay nadie que la viviese y no lo recuerde: el Street Fighter 2. Cuando se nos acababa el dinero y andábamos viendo a otros jugar, alguien llegaba y decía "ey, han echado (dinero) al Street Fighter!" y allí íbamos todos a ver la partida. Como en las series de dibujos, cada uno teníamos nuestro luchador favorito. El mio era Zangief, el gigante soviético, y odiaba a Guile, el militar americano, en concordancia con lo que ya dije una vez en este espacio. Luego en los recreos, en nuestra flipada habitual, emulábamos los movimientos de cada uno mientras luchábamos como los "abuken" u "oriuken" de Ryu y Ken o los "Faiger" de Sagat. Luego saldrían muchos otros juegos imitandole pero sin tanta repercusión.
Y destacaría muchos más: Wrestle Fest (del Pressing Catch que veíamos en la tele), el de las tortugas ninja, Rygar, Dragon Ninja, Out Run (otro mítico donde los haya), Super Contra, Captain America and the Avengers, Sunset Riders (tremendo cuando jugábamos cuatro a la vez), Operation Wolf (el de la metralleta a modo de mando), aquél que el fondo era una tia desnuda y tenías que ir trazando áreas para ir descubriendo el dibujo, y un largo etc.
Para mí, aquella fue la época dorada de los videojuegos y el vicio (aunque supongo que dependiendo de la edad, cada uno tendrá la suya propia). Era cuando solo bastaban dos botones, uno para saltar y otro para matar, para pasártelo bien. Imagino que dentro de diez años, los niños de ahora que serán ya mayores y hablarán de la Playstation 3 como "te acuerdas de la play, tio, que no tenía ni gafas de realidad virtual? Y pensar que solo necesitabas 10 botones para pasártelo bien...". Cosas de la ciencia, ¿tendrá algún límite?.


Street Fighter 2 Instrumental - Zangief Stage Theme
19 mayo 2007

Las pentatónicas guiarán tu camino

En la vida se conoce a mucho gilipollas en cualquier ámbito y este mundillo de los músicos no iba a ser menos. Los virtuosos son a la música lo que los guays son a la vida social; esto es, gente que elige llamar la atención de la fácilmente impresionable masa y sacar partido de ella frente al sentimiento y al espíritu propio, que en ambos casos (el de la música y la vida social) se trata de la única contrapartida.

El que cuando empieza a tocar una guitarra elige ser un guitar hero, considera que la música es solo un circo en donde quien hace "el más difícil todavía" es el rey. Y él luchará para ser, al menos, miembro de la corte real, pudiendo así mirar por encima del hombro a la plebe, que en este caso serían los que escuchan a Nirvana y tocan canciones de los Ramones. Es el mismo que cuando está con gente que no tiene ni idea de música, les llena la cabeza con palabras tan elitistas como séptima disminuida, sweep picking, anatole, lick, armónicos naturales o artificiales, fraseos, tapping, floyd rose, trémolo, síncopas, paradiddle..., el mismo que en los garitos no le basta con hacer el típico head-banging (otra palabra pedante) o movimiento de cabeza sino que se pone a tocar el solo de la canción de turno para que la gente vea que se lo sabe, o el que va sentado en el metro con los cascos puestos y se pone a dar golpes a toda leche con la planta de los pies en el suelo para que todos veamos como controla el doble bombo y por supuesto, son los que hacen chistes sobre lo difíciles que son las canciones de Kurt Cobain. Al virtuoso le gusta Joe Satriani, John Petrucci, Mike Romeo, Luca Turilli, Al Pitrelli, Michael Angelo y demás guitarristas con apellido italiano (al igual que al pijo le gustan Giorgio Armani, Roberto Verino, Roberto Cavalli, Gucci, Moschino o Victorio y Lucchino, que en verdad se apellidan Rodriguez y Medina) que hagan como mínimo una payasada de este tipo. Al parecer, corre el rumor de que uno de ellos tituló a una canción en inglés "Esto no lo puede hacer Yngwie J. Malmsteen".
La verdad es que hay virtuosos que saben, los que de verdad lo son. Pero por cada uno de ellos, hay 20 que cogieron una guitarra por primera vez, dijeron "quiero ser como Steve Vai" y se pusieron directamente a aprender solos y a dar clases de solfeo. El resultado es que luego sabían muchas palabras tontas y mover los dedos muy rápido, pero tenían el oído en el culo y/o se perdían en el ritmo. Aunque no les importaba que la canción hubiese sonado de pena, ellos se habían lucido y habían dejado a cuatro tontos con la boca abierta, es decir, lo mismo que persigue el guay cuando suelta alguna de sus gracias.
La música, o sea, cualquier género que no sea bakalao o reggaeton, está hecha para transmitir un sentimiento que cada uno lo adopta como propio, cada canción nos evoca algo que es muy personal y se convierten en bandas sonoras de algo con lo que de una forma u otra nos emocionamos. Pero nos emociona la canción en conjunto y en algunas ocasiones, sí, la guitarra, el bajo o la voz. Y esta gente no entiende que un grupo es como un equipo de futbol, que da igual que su delantero meta tres goles si luego el portero encaja cuatro. Ellos lo conciben como en Campeones, en donde no perdían los equipos sino Oliver o Mark Lenders. En definitiva, buscan por encima de todo satisfacer su ego.
Y ahora es el turno de la autocrítica: ¿qué hago yo entonces colgando mis videos en el Youtube?. Pues sí, no lo voy a negar. Me satisface que la gente me diga que toco bien, sirve para aumentar mi autoestima con la salvedad de que yo eso lo llevo por dentro y nunca jamás de los jamases menosprecio a nadie porque toque peor, porque yo también fui uno de ellos alguna vez. Aunque esto de ser bueno o malo en la música siempre es relativo, depende de con quienes nos comparemos, porque si se me compara con alguien que lleva poco tiempo, sí, seré un maestro pero si se me compara con cualquier músico medianamente profesional soy un principiante. En cualquier caso, cuando me dicen eso me enorgullece el que vean que tengo buen gusto y que suena todo muy bien (porque soy de los poquitos que se graban acompañados de una batería y un bajo, que es con lo que realmente se ve si todo cuadra bien en el tiempo), no que me digan que tengo una técnica prodigiosa, que tampoco me lo podrán decir nunca. A estos sí que les gusta todo eso, si quereis haceros amigos suyos basta con que les dejeis un comentario diciendo "joder, menudo sweep picking, como se nota que has estudiado en Berkeley". Tanta vanidad debe aportar el ser considerado un virtuoso que músicos de estos que se quedaron en aspirantes ya pueden disfrutar de esa sensación con un juego que han sacado para playstation en el que tocas una guitarra de juguete pero que te puede hacer sentir Satriani por un rato.
Hace poco, uno de ellos se metió a increparme en el Youtube, quizás celoso de que tenga más caché que él versionando a los Héroes del Silencio. Nosotros le hemos dedicado el siguiente vídeo.




2 mayo 2007

Ey you, you, you...

En 1994 existió en mi colegio y entre mis amigos una cierta psicósis después de vivir en directo y en menos de una semana el atraco de tres de nosotros, yo incluido. Estos sucesos acuñaron un término ya en deshuso por mí pero que sirvió para denominar a ese tipo de gente: los tanos. "Tano", que creo recordar que venía de "gitano", era sinónimo de mala gente y dio lugar a otra palabras derivadas como "tanar", que era robar a alguien. Los tanos más temidos venían a nuestro barrio procedentes de un lugar que daba miedo oir hablar de él: el barrio de la UVA. En especial, eran famosos un trio cuya fisonomía recordaba a cualquier grupo de villanos de Dragonball Z: uno era pequeñito y con cara de cabroncete que representaría la velocidad, otro era grande, gordo, desgarbado y con cara de subnormal que supondría la fuerza bruta y por último uno mediano, que parecía ser el jefe, tenía un extraño tic en la cara que le hacía guiñar el ojo impulsivamente y que sin duda, le daba mayor aire de tio chungo. El modus operandi era llegar a un parque o polideportivo donde estuviesen jugando preadolescentes como nosotros, permanecer observando el percal desde un banco durante unos minutos, acercarse al portero o a alguien que estuviese alejado del resto en esos momentos, dialogar brevemente con él, sacar la denominada "mariposa" y decir "quítate el peluco", casi nadie se resistía aunque luego lo contases y hubiese algun guay que dijese que eras un pringao. El tema me afectó tanto por aquel tiempo que supuso mi primera aproximación al mundo de los músicos en donde cambié la letra de Eat The Rich de Aerosmith por "Cómete al tano" (bajo el pseudónimo de otra de sus madrigueras, la marginal zona que existe en mi barrio, El Poblado) abordando de una manera bastante infantil el tema que trato hoy.
A diferencia de hoy donde la globalización ha afectado hasta a la música y ya cualquiera es cualquier cosa, en esos años las tribus urbanas estaban más radicalizadas que nunca: era la época dorada de los bakalaeros y ante eso, los jebis volvian a hacer de su condición una secta, si llegaba alguien a quien no consideraban como tal con la camiseta de un grupo le hacían pasar un examen de preguntas sobre las canciones y discos del grupo para ver si era digno de llevar esa camiseta. Pero sobre todo, era cuando decir "rapero" equivalía a decir "delincuente", sin exageraciones.
Daba la casualidad que el grupo de mafiosos de diferentes alturas, los tres que nos atracaron y los tres matones y futuros presidiarios de mi colegio eran raperos. Tanto unos como otros no vestían los pantalones XXXL que llevan ahora aunque las camisetas de los equipos de futbol americano como los Raiders, Redskins, Giants o 49ers, las de baloncesto como la de los Bulls, las Reebok Pump o las Ewing o cualquier prenda que representase algo característico de los negros de los ghettos americanos eran marca de la casa y daban muy mal rollo cuando veías alguna. Llevar alguna de esas cotizadísimas zapatillas que eran objeto de codicia por esos raperos delincuentes resultaba más indiscreto que llevar un rolex de oro. Existía incluso una leyenda que decía que si te veían con unas Nike Air Jordan, te las robaban y se las quedaban si eran de su número. Y si no les valían, te las colgaban de un árbol para que no las pudieses coger.
La chulería, macarrería, la apología a la mafia, al machismo y a la delincuencia que siempre ha promovido esta música hacían mella en niñatos en pleno desarrollo de su personalidad y adoptaban esa actitud para esconder su inseguridad como personas. Me produce nostalgia acordarme del mítico Randy (pionero del rap en España y quien abrió la veda para que comenzase el fenómeno en nuestro país) y su "Hey pijo, ¿de qué vas?" pero solo hay que oir la letra para entender que el rap desde siempre se resumió en "Pa chulo, el menda lerenda" (hasta la llegada de Nach, que puso de moda a los raperos sensibles). Eso de que se metan con los pijos resulta un poco cínico teniendo en cuenta que toda la puñetera vida han ido detrás de la ropa deportiva de marca, los oros, las joyas y los videos haciendo gala de Porsches y Ferraris.
Estos de mi colegio oían House of Pain y los Beastie Boys, aunque para ellos los mejores eran Public Enemy, Cipress Hill y Ice-T que eran negros que presupongo que habían salido del Bronx y que antes de ser raperos habían pasado por todas las cárceles habidas y por haber (como 50cent y su pasado como traficante de crack, por poner uno de los muchos ejemplos). Por lo tanto, molaban más, aunque no entendiesen para nada lo que decían sus canciones, porque quien la cantaba tenía aspecto de malote de barrio. Sin ir más lejos, la moda de llevar pantalones caídos viene de las cárceles estadounidenses, donde se les prohibe llevar cinturon para que no puedan usarlo como arma (supongo) así que, fijaos con qué tipo de gente se identifican.
Pero no voy a criticarles más porque he metido este artículo dentro de la categoría de "recuerdos" y además, toda la crítica ya la hacen perfectamente Mamá Ladilla con esta parodia que suena.
Hoy en día las cosas han cambiado. Por suerte o por desgracia, según se mire, que raperos azucarados como Sergio Contreras, Junior Miguez o Haze salgan en los 40 ha hecho que a media juventud le guste el rap, pero se trata de raperos inofensivos a todas luces, más pijos que otra cosa. De todos modos, ahí tenemos a los Latin Kings para demostrar que esa similitud con el concepto de delincuencia y mafia no se ha perdido. Esperemos que por el bien de la seguridad ciudadana, esta moda que hay con el hip-hop y el reggaeton termine amainando.
Por cierto, anteayer se cumplieron dos años desde que empecé con esto.


Mamá Ladilla - Mejor Que Gloria Fuertes
17 abril 2007

Asesinados por las circunstancias

Desde que comenzó mi adolescencia, la figura del suicidio me atrajo siempre con fuerza. Es cierto que en innumerables veces se me pasó por la cabeza y disfrutaba recreándome en como sería el día, pero después me di cuenta que simplemente me fascinaba por lo romántico del hecho en sí, por lo que de verdad significa, y no porque yo quisiese morir realmente.
De toda la gente que tiene tendencias suicidas, depresiones o ha intentado suicidarse, muy pocos desean morir, quizás solo a los que se les somete a una situación límite. Cuando sientes que los problemas te desbordan, que la mala suerte solo se ceba contigo pero sobre todo, cuando los causantes de tu angustia son personas se busca una manera de llamar la atención, de protestar, y el suicidio es la protesta en grado superlativo.
No hay un hecho más triste que el suicidio. A mí, personalmente, se me hiela la sangre al imaginarme el sufrimiento que estaría soportando una persona que se quita la vida. Los que intentan suicidarse simplemente buscan despertar ese sentimiento de condolencia en los demás, una petición desesperada de ayuda (seguramente después de no haberla conseguido por otros medios más normales) o bien tratan de echar un órdago a la persona o personas que están causándole ese sufrimiento, amenazándoles subliminalmente en que se convertirán en responsables de su muerte.
Y creo que esto es extensible a cualquier manifestación de la tristeza, supongo que como hago yo con las letras de mis canciones o como muchos artículos que aquí suelo escribir o que otros hacen en sus respectivos blogs. Pero creo que esto es bueno ya que el fenómeno del suicidio está íntimamente relacionado con la incomunicación de los sentimientos y los problemas, de tal forma que expresándolos directa o artísticamente es una manera de banalizarlos. Aunque no siempre han de ser entendidos así.
Rara vez alguien se suicida sin haber dado indicios previos y hay quien quita erroneamente importancia a esos síntomas alegando que "todos tenemos problemas" o debido a experiencias con gente que se queja de vicio y que resta credibilidad a quien verdaderamente lo merece. Cuando la ayuda que todo suicida a esperado previamente no llega desemboca en el trágico final y muchas veces no lo hace como una solución a todos sus problemas sino como una venganza hacia el mundo. En mis peores años recuerdo que tenía la idea de que el mayor handicap que tenía el suicidarse era no poder verle la cara de imbéciles que se le quedaba a la gente una vez conociesen mi muerte. Al fin y al cabo, aun siendo uno la propia víctima, era una manera de hacer sentir culpable a todo el mundo y estoy seguro de que se consigue. Como también está probado que la muerte te convierte en un héroe por un día, aunque sea a título póstumo, los que pensaban que si eras tal o pascual luego resulta que te recuerdan con nostalgia y pena; y todo lo referente a tí pasa de ser simples objetos a cotizadas piezas de coleccionista.

Dicen que el suicidio es de cobardes pero cuando se trata de gente a la que le va todo de maravilla resulta muy fácil decirlo y aunque yo no apoye el suicidio, me produce antipatía aquél que afirma eso a la ligera. En cierto modo, siempre me ha parecido que quien lo dice está lavándose las manos, quitándose de encima la responsabilidad de ayudar a alguien y endosándosela a quien tiene el problema: "si estás deprimido es tu problema y como tal, solo puedes salir de esto tu solo. Yo si estuviese en tu situación lo haría porque soy fuerte"... pero luego cuando se ven en la situación las pasan putas. A mí me recuerda cuando en el último año del instituto me votaron como el más loco de la clase, año en el que exterioricé todas esas paranoias que tenía, muchas veces ya en plan de cachondeo, que sé que les gustaba oir esas cosas y les resultaban divertidas. Pero al igual que con el suicidio y ese supuesto acto de cobardía, la sociedad prefiere lavarse las manos y tachar de "loco" a alguien antes que molestarse en entenderle.

A mí me parece que el suicidio es de rebeldes y la depresión, de débiles. Si estuviesemos seguros de que hay una segunda vida después de esta quizás mereciese la pena quitársela, ya no solo como se suele decir "pasar a mejor vida" sino como una forma de castigar a quienes te impulsaron a ello. Pero supongo que también hay muchas cosas buenas que nos perderíamos y por las que aún no he perdido la esperanza de disfrutar.


Suicidal Tendencies - Suicidal Failure
7 abril 2007