Amistad y dinero, agua y aceite
No puedo con la gente que se aprovecha de la confianza existente. Cuando se dice "la confianza da asco" casi siempre uno se refiere a la pérdida del respeto que esas personas te profesaban cuando eras un desconocido para ellas. Pero ahora yo me estoy refiriendo a aquellos que utilizan ese mismo compañerismo para sacar pequeños pero abundantes beneficios económicos.
No puedo entender cómo puede haber gente tan cínica para que continuamente estén diciendo que se les ha olvidado el paquete de tabaco en casa y, casualmente, esos mismos días no llevan ni un duro encima para comprarse otro. Ni tampoco cómo alguien te dice de quedar para salir de fiesta y solo cuando es hora de pagar te comunica que "estoy pelao tio, solo tenía un euro", ¿acaso piensan que nos creemos que ellos iban con la idea que los garitos son ONG's? ¿o creen que la ONG soy yo? O que te digan que es el cumple de fulanito, que vamos a comprarle un regalo entre varios pero "yo no tengo pasta, pónmela tu que curras y ya te la daré" pero ese dinero no llega nunca y es más, te enteras que el fin de semana siguiente se ha pillado un pedo tremendo dejándose un pastón en cubatas. O...
Los hay quienes te ven cara de imbécil y piensan que, posiblemente, te joderá invitar continuamente pero eres tan bueno (y por tanto, tan gilipollas) que no eres capaz de negarte por tu buen corazón. Y terminan malacostumbrándose y enfadándose si después de fiarles un par de veces sin recibir vuelta o compensación les niegas una tercera, defendiéndose e intentando negar su condición de jeta sinvergüenza llamándote "rata", "asfixiao", "agarrao" o cualquier equivalente en lenguaje vulgar de la palabra "tacaño". En mi caso también he llegado a oír cosas como "empresariales tenías que haber estudiado, cómo no".
Otros sin embargo, prefieren ir de víctimas como el ex bajista del grupo en el que yo tocaba y caso más exagerado de estas personas que van de pobres con todo el mundo excepto con cualquier persona de detrás de un mostrador. Las anecdotas acerca de este tema son tantas que se podría hacer un libro. Normalmente, después del ensayo solíamos irnos a cenar por ahí y siempre que llegaba la hora de ir solía poner cara de pena. Cuando le decías "Alfonso venga, que te invitamos" solía decir con vocecilla de dibujos animados "Bueeeeno" poniendo una cara tal que así
También hay amigos en otra perspectiva, siendo tu el esta vez que solicitas un pequeño favor, que no un préstamo, y pretenden cobrarte por ello. Uno en especial que contribuyó a que me alejase de la filosofía comunista de mi juventud y a despreciar de por vida a todos esos que lo son solo de fachada. El año después de marcharme del instituto, él repitió, y a comienzos de ese curso me preguntó que le habían preguntado en su clase que si conocían a alguien que vendiese sus libros del año pasado y pensó en mí. Y le dije que sí, que alguno de esos repetidores contase conmigo, que yo le vendía mis libros. Los libros costaban alrededor de 5000 ptas cada uno y yo los vendí por 3000, a un chaval que además conocía yo aunque no tenía mucha mucha confianza con él. Posteriormente me llegó diciendo que debía darle 500 ptas. por libro, por haberme conseguido al "cliente". Discutí con él y le pregunté que porqué éramos amigos entonces y que yo conociendo al chico ese podría haber ido perfectamente a vendérselos a él si llego a saber que mi amigo iba a ser un intermediario pesetero. Al final fui tan gilipollas que le dí el dinero.
Pero el colmo fue cuando él y otros ex compañeros mios me dijeron "tronco, ya que te has sacado unas pelillas podrías invitarte a unas cervezas" a lo que por supuesto ya me negué en redondo. Pues se enfadaron, llamándome "rata" y todas esas cosas. Les habría invitado si no me hubiese cobrado antes Un elemento que siempre ha ido de supercomunista, que desde que tiene uso de razón ha querido hacer negocio con todo y al que hace un par de años en una nochevieja 30 personas le esperaban en la puerta para partirle la cara después de salirle mal un negocio que había montado con unas entradas que había vendido a esas 30 personas.
Por eso, presto hasta mi cepillo de dientes para limpiarse la roña de las uñas a aquél que ya me ha demostrado que se puede confiar en él, devolviéndote el dinero en cuanto ha podido y no haciendo falta recordárselo, o teniendo algún tipo de detalle si lo que se le ha dado son cosas que no se suelen devolver, como el tabaco. Para los que ya dejan ver que son unos caraduras, suelo andarme por las ramas para no tener que darles nada, de la misma forma que ellos se inventan sus excusas para pedir. Y nunca niego nada a aquél que me pide algo por primera vez, aunque suelo hacerlo con miedo, más si esta persona es un amigo.
Porque, evidentemente, lo importante no es la insignificante cantidad que con cara simpática y siempre bajo el amparo del "buen rollo, que somos amigos" te estafen, sino quedarse con la sensación de que a esa persona, esa insignificante cantidad le es suficientemente sustanciosa como para deteriorar la confianza entre los dos, dando a entender que esa confianza es realmente lo que vale tan poco.


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