martes, 28 de agosto de 2007

Descontando latidos

Me gustaría que el despertador sonase con el ensordecedor zumbido que todas las mañanas me sobresalta a las 6:50, pero he de rendirme a la evidencia y aceptar que esta pesadilla es real. Una nueva cuenta atrás ha comenzado, seguramente la más dolorosa de todas para todo ser humano, y esta no es otra que la que surge cuando ponen fecha al día de tu muerte. Si esta muerte fuese la mía no sé como reaccionaría, resultaría demasiado presuntuoso afirmar que no me sentiría asustado pero no sería totalmente extraño que esperase el momento final con absoluto estoicismo, consciente de que no habría mucho más que aguarde para mí si hubiese seguido vivo. Por desgracia, no es la muerte física lo que me espera aunque, qué duda cabe que ese día algo en mí sí morirá para siempre, aún algo más.
Ya no miro el futuro con el pesimismo o la apatía habitual, hoy es miedo lo que siento, miedo a lo que vendrá después, a lo que será la vida sin ella, pilar fundamental de esta casa que en ocasiones y para mí era solo eso, una casa, no un hogar (como dirían Los Suaves). El abismo entre mi padre y yo se hará aún más grande hasta prácticamente convertirnos en extraños y predominará el silencio por encima de todo, ya no habrá mediador entre nosotros y salvo que, de una vez por todas, me conjure a salir de aquí, nos despellejaremos vivos.
Si bien mi actividad hoy por hoy es todavía normal, de vez en cuando me asaltan pensamientos, como ahora, en los que imagino como será esa vida y sobre todo, como será el día en que cierre los ojos para siempre. Su aspecto es todavía saludable, sus quejidos y suspiros son todavía escasos pero conforme su vida se vaya apagando, crecerá el drama hasta crear un ambiente insoportable, seguros de cuál es el único final. Final que ella ignora ahora e ignorará siempre. De hecho, ahora mismo he tenido que ocultar esta ventana cuando se ha acercado para preguntar qué hacía. En momentos así, te das cuenta de que por cada momento bueno que has vivido, has soportado 10 malos y te preguntas si de verdad merece la pena continuar.
El tiempo vuelve a hacer de soga pero esta vez no es a mí a quien atenaza. Cuando llegue el día elegiré una vez más la soledad para huir del problema pero aún es pronto para venirse abajo. Solo cuando los vestidos desaparezcan de los armarios, los collares de los cajones, los perfúmenes y los cosméticos del baño, la caja de la costura, las revistas del corazón... cuando él no tenga con quien bailar y se pase las tardes viendo la televisión, cuando nadie me regañe por tener la habitación desordenada, cuando esos videos ya no me hagan reir y me pongan triste, sabré que me falta algo. Y lo echaré de menos.



"I need your arms to welcome me, but a cold stone's all I see"

Metallica - Mama Said
31 enero 2007

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Carajo. No se que decirte. El año pasado perdí yo a una de las personas más importantes de mi vida, de sopetón, sin casi ni darme tiempo a reaccionar. En el momento que murió yo estaba en la universidad y me acuerdo que ,a esa misma hora, sin saber nada me cayó el ánimo a los pies y me faltaron las fuerzas si entender muy bien por qué...

En fin, eso ahora mismo ya da igual. Sólo quería decirte que estoy contigo y que ,a pesar de los escollos del camino y los enemigos, también se encuentran amigos incluso inesperados.

UN ABRAZO
31 enero 22:34

Anónimo dijo...

Princesa Vampira desde la cuenta del Hechicero. Dani,ánimo,ahora lo mejor que puedes hacer es intentar vivir cada momento con ella y con tu familia. No te vengas abajo.

Si me necesitas ya sabes dónde me tienes.

Un beso
01 febrero 19:31

Anónimo dijo...

.... un beso
07 febrero 15:41

Anónimo dijo...

Hola.No te conozco, pero no he podido evitar entristecerme.Lo siento mucho, de verdad. No desperdicies ningun momento, y ánimo.Un beso.Nata.
10 febrero 23:38

Anónimo dijo...

Venga animo ke aunke sean momntos duros todos stamos cntigo y lo staremos; ahora hay k disfrutar kada momnto, y ya sabes aki tamos para lo k necesites.
Un abrazo y animo
11 febrero 16:53