El beneficio de la duda
La felicidad es siempre algo subjetivo y cada uno la interpretamos a nuestra manera. Es alcanzar unos ideales, puede que también unos objetivos, pero sobre todo no es tener algo, no es hacer algo, sino sentirse algo. Y ese algo para mí siempre ha sido recuperar una cosa que me quitaron mucho tiempo atrás.
Aunque muy pocas veces he alcanzado ese estado de plenitud, he aprendido a acostumbrarme a muy poco y a intentar disfrutar y sacarle partido a las pequeñas cosas. Realmente muchos se reirían de mi supiesen de las cosas tan simples que son capaces de hacerme feliz y por suerte, desde hace algunos años y debido a una mezcla de madurez y cambio de entorno me resulta más fácil sentirme así o a algo parecido a eso. Quizás solo sea que me veo más capacitado para engañarme a mi mismo pero lo que sí es verdad es que hoy en día me siento más afortunado que en tiempos pasados.
Sin embargo, algo me dice que a pesar de intentar autoconvencerme de que la felicidad es relativa, que a mi manera puedo llegar a ser feliz o que con poco puedo sentirme mejor que muchos que tienen más que yo (y no me refiero necesariamente a algo material), no debo estancarme en una cómoda situación y vivir siempre de ello, de esas sensaciones, sino que debo de ir un paso más allá para mejorar lo presente o para consolidar lo que tengo. Hay veces que, movido por euforias repentinas, siento que mi estado actual se queda pequeño y que puedo conseguir más. Imagino una situación idílica en la que todos los elementos responden tal y como los planeo y que solo es cuestión de voluntad decidirme a conseguirlos. Disfruto recreándome en esa situación hipotética que por momentos parece que puedo conseguir chascando un dedo.
Pero nunca me paro a recordar experiencias pasadas que me enseñaron que no hay que planear nada puesto que por regla general nada sale como uno imagina, puede ser a mejor o a peor, pero si se espera algo genial en la mayoría de ocasiones uno termina decepcionado. Esa es una de las principales ventajas del negativismo, que esperando lo peor el destino ya solo te puede deparar gratas sorpresas. Por eso muchas veces y en determinadas ocasiones, yo prefiero quedarme con la sensación de "lo que podía haber sido y no fue porque no me dio la gana hacerlo" a arriesgarse a mejorar y acabar perdiendo la serenidad y la aceptable satisfacción que ya tenía antes de hacer nada. Ese beneficio de la duda es con lo que debería quedarme y no dejar que lo especial de tener una ilusión en mente lo termine estropeando la realidad.
Creo que soñar con algo es más bonito que tenerlo, desde el momento que lo tienes se pierde esa magia y el valor (y mucho peor como en este caso, no conseguirlo). Así que y en vistas de que esto ya he empezado a perderlo, la próxima vez que quiera algo me limitaré a soñar con ello.


5 comentarios:
Hola!!! Pasaba por casualidad por aqui y me he tomado la libertad de dejar mi huella, solo espero que no te moleste.
Llevas razon en eso que cuando ya se tiene algo pierde valor y, por supuesto, la magia, y no sabes cuanto me duele pensar eso, aun así, prefiero arrepentirme de algo que he hecho que estar pensando toda mi vida en un "¿y si hubiera hecho eso?", aunque despues me duela y me arrepienta no una, si no mil veces, pero es una leccion mas de vida. Por supuesto, la felicidad se halla en las pequeñas cosas, que una vez te hacen sonreir ya no son tan pequeñas, lo malo es que a veces ni las vemos. Y respecto a los sueños, yo tuve un dia un lema: "haz de la vida un sueño y de un sueño una realidad"
Muchos besos y pasate por mi espacio cuando quieras, me gustaria mucho que tu tambien dejases tu huella.
21 agosto 15:43
Hola, qué tal?¿ gracias por tu comentario, desde ayer estoy en tratamiento psicológico por el tema de la depresión.
Me ha gustado este artículo, yo creo que cualquiera puede ser feliz si se lo propone, y una de las vías es aprendiendo a disfrutar de las pequeñas cosas, como bien dices.
Cuando yo me sentía más deprimida, leí un libro, por casualidad; nos lo habían mandado a leer en el instituto para un trabajo de filosofía... el libro se llama "Los 10 secretos de la abundante felicidad" y he de admitir que me ayudó bastante; me hizo ver las cosas de otra manera... durante algún tiempo, hasta que recaí en el negativismo, pero lo vuelvo a leer... Por eso no está de más decir que el libro tiene poder terapéutico y que los psicólogos deberían recomendárselo a la gente que tiene tendencia a la depresión. Por lo menos yo, lo recomiendo; da mucho de que pensar y uno se siente mucho mejor después de leer cada capítulo; yo me enganché desde el primero.
Saludos desde Lanzarote.
21 agosto 17:30
Preciosa entrada, aunque me quedo con una frase, quizá triste, pero sobre todo cierta: "soñar con algo es más bonito que tenerlo".
Bueno, el caso es que pasaba por aqui para agradecerte tu comentario... me alegro de que te gustara tanto mi space como mi blogger, aunque parece que ultimamente estoy algo falta de inspiración.
Una anotación: no entiendo por "tener un humor irónico" faltarle el respeto a nadie, sino decir cosas de una manera distinta, haciendo bromas quizás dificiles de entender. Soy todo lo sincera que puedo, pero se que eso jamás se debe llevar al extremo, como dices tu "por respeto" y supongo que también por convivencia..
Me gusta todo lo que he leído por aki. Te agregaré a mi lista de vínculos para visitarte mas a menudo.
Mi blogger tb estará abierto para ti siempre que quieras!
Encantada de visitarte!
Besos
21 agosto 22:49
El problema de los "sueños" es que, por lo general, son idealizaciones de cosas que ansiamos o imaginamos querer. Son mejoras de lo que uno conoce o ha oído, y en pocas ocasiones se corresponden con la realidad que nos rodea. Ese es el problema, soñar con imposibles, platónicamente, como un amor ideal que en realidad sólo existe en nuestra cabeza y es inalcanzable por inexistente. Por eso es mejor soñar que conseguir, porque lo que conseguimos no es el objeto/objetivo soñado, sino la versión pobre y real sobre la que hemos proyectado el sueño.
Hacía tiempo que no visitaba este lugar, no sé si decirte que no cambies o que sí lo hagas... te diré que simplemente, seas tú mismo.
28 agosto 13:47
Entonces he de quedarme donde estoy.
28 agosto 15:23
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