miércoles, 31 de octubre de 2007

La ingenuidad les absuelve de equivocarse

A mí también, no os creais. Los cité en mi anterior entrada y lo vuelvo a hacer en esta, pero la fiebre de Héroes del Silencio pasará pronto para mí y para el resto de la gente. No tardaré mucho en centrar mi atención en otro grupo o tipo de música pero es cierto que con todo esto que se ha montado y con el éxito de las versiones en Youtube, los Héroes han tenido una segunda época dorada entre mis aficiones.
Sé que va a resultar hipócrita este artículo criticando algo en lo que yo estoy también metido de lleno, pero para poder criticar siempre es necesario conocer bien un tema.
En los vídeos de Youtube hay una opción para ver desde qué páginas han enlazado tu vídeo o tu perfil y siempre resultaba un masaje para la vista leer cosas como esta. Rápidamente me di cuenta de que los vídeos que mejores críticas cosechaban eran los de Héroes del Silencio, cuyos fans siempre han sido bastante fanáticos y cualquier cosa te la alababan en detrimento de los de Megadeth, Metallica u Ozzy Osbourne que solían ser visitados por músicos eruditos y pedantes que te sacaban punta a todo. Así que tuve curiosidad por ver si se comentaba algo de mi en los foros donde me tuve que registrar puesto que los contenidos permanecen restringidos para los extraños y me era imposible encontrar cualquier tipo de información.
En un principio accedí a Universo Héroes donde apenas tuve tiempo de comprobar si me conocían puesto que me tacharon de reventa de mierda al intentar vender unas entradas para Zaragoza que ya no queríamos (puesto que al final íbamos a ir a Sevilla) por unos pocos euros más que el precio original debido a los gastos que había originado el adquirir esa entrada, solo queríamos cubrirlos. Es un principio básico en contabilidad, mi activo (la entrada) no valía 42 euros, valía más, porque había que cargarle los gastos de desplazamientos, de parking, de cena y sin contar el inestimable valor que tiene estar haciendo cola durante ocho horas para conseguirla. Pero nos trataron como estafadores, como los que piden cinco veces más su coste para lucrarse, y aunque no me echaron fui yo quien ya no quise nada con ellos.

Así llegué a El Heroinómano donde no encontré información que hablase de mí en un principio, pero después de presentarme descubrí que prácticamente todo el mundo ya me conocía. Al final me he visto involucrado en todo el rollo y he llegado a ser, si no un forero de los más fieles (y frikis), un forero cuyo avatar le resulta familiar a casi todo el mundo aunque los peces gordos creo que me consideran alguien "distante". Y es que no sería yo mismo sin mis reticencias.

Estos meses me han servido para darme cuenta de la estructura piramidal y las reminiscencias sectarias o militares que tienen los foros de internet y en especial, los que tratan sobre un determinado grupo de música. Y más aún, si el grupo de música son los Héroes del Silencio. De entrada, clasifican a sus miembros con categorías en función del número de mensajes que hayan escrito y este utiliza los nombres de los discos de Héroes para denominarles. De tal forma que si en el ejército hay muchísimos soldados, menos cabos, aun menos sargentos, un puñado de tenientes, unos pocos coroneles y solo un general, en este foro hay muchos "nadando" (en el Mar que No Cesa), menos "senderistas", aún menos "espirituales", luego "avalancheros", "raros", "heroicos 100%", "administradores" y un solo "heroinómano", el jefe jefazo. Ni que decir tiene que estos últimos patricios son los que su palabra suele ir a misa, ya no porque a partir de "administradores" tengan el poder de censurar o tapar la boca a gente o con temas que no les gustan (actitudes tiranas que efectúan a veces) sino porque su punto de vista es secundado por casi todos y son objeto de continuos peloteos por foreros de rango más bajo.
En teoría, el número de mensajes sirve (o eso dicen) para conseguir contraseñas de archivos cotizadísimos como el bootleg del concierto que dió Bunbury medio borracho en el servicio de chicas de La Estación Del Silencio el 20-4-92 a las 8 de la mañana (me lo he inventado) y que los administradores protegen con recelo ante posibles espías de otros foros camuflados entre la masa de foreros que les puedan robar la exclusiva de ser el único foro que dispone de esa especie de "santos griales". Pero a mi me da la sensación de que la gente quiere aumentar el numero de mensajes y su rango para tener más peso específico en las tertulias y ser un miembro respetado de la secta que por el hecho de conseguir esas rarezas. Muchas veces te preguntas como un personaje que lo acabas de ver por primera vez con 3 o 4 mensajes a la semana siguiente ya tiene 100, y es que lo consiguen mediante triquiñuelas barriobajeras como por ejemplo un apartado que se titula "Qué escuchamos en este momento?" postean cada 5 minutos, a medida que van pasando las canciones de Héroes en el Rock Am Ring de Alemania del 93 (también lo especifican en el post los muy frikis) más el disco de Elefantes entero en su winamp o en el windows media player.
Y es que esto de los "grupos adjuntos a Héroes" es algo que me tiene también muy quemado. A un fan de Héroes le debería gustar el rock y no solo Héroes, escuchar también a los Guns N' Roses o a Metallica, por ejemplo. Pero en el foro se promueve también el gusto por grupos o personajes que de rock no tienen nada, simplemente porque son amigos de Bunbury como Las Novias, Carlos Ann, Andrés Calamaro, Jaime Urrutia, Los Niños del Brasil, Santi Rex... y de ellos se llegan a hablar con el mismo fanatismo que si fueran Héroes en temas como "Flipante el disco pirata de Nacho Vegas con Shuarma como invitado en la canción 3" (me lo he vuelto a inventar).
También me llama la atención que no tratándose de un grupo para adolescentes sino de Héroes, ya bastante antiguo, cuyos fans rondan de media los 30 años, estos tienen tan poca personalidad en las tertulias sobre temas generales. Con lo que voy a decir no quiero ir de mesías, iluminado o como se le quiera llamar sino para demostrar el borreguismo de mucha gente que actúa en estos foros, pero en hasta tres ocasiones he empezando poniendo la nota discordante de una tema en la que se jaleaba una única opinión y he cambiado la dirección de la conversación. Por ejemplo, el administrador de turno abre un tema que dice "Juan Carlos Ribero, el muy hijo de puta, ha puesto en su blog que Drenthe es un tuercebotas!!" y diez lameculos le han secundado con mensajes como "vaya periodista de mierda!!", "ese tio no tiene ni puta idea!!", "que le fusilen, un periodista no puede criticar esas cosas en público!!". Llego yo, que ni he visto tan siquiera jugar a Drenthe, pero que me jodía como todos en plan manada estaban linchando a alguien (que encima estaba criticando a alguien del Madrid, lo cual me parece genial) y vengo a decir, a grandes rasgos, que Ribero en su blog, tiene libertad de expresión para escribir lo que quiera y que si Drenthe cobra tanto tiene que estar preparado para aceptar cualquier crítica. Pues acto seguido empezar a decir los demás "hombre, la verdad es que visto así..." y sumarse un montón diciendo "claro que sí, es que Drenthe es un paquete!!".
Tampoco son muy originales en los nicks donde la mayoría hacen referencia de alguna forma u otra a Héroes (hasta yo, que soy "Pobre por Placer") pero aún menos originales son con los avatares donde cualquier foto o logotipo oficial de Héroes o Búnbury te vale si lo que quieres es pasar desapercibido. Los más frikis, generalmente la gente de más rango, han editado la foto y han colocado dentro su nick, no de forma casual sino que a algún pionero se le ocurrió hace tiempo y todos los demás fueron detrás. Y si el avatar no contiene algo que explícitamente se refiera a Héroes, para los chicos no hay ninguna tendencia a seguir, son bastante variados, pero sí que la hay para las chicas, las cuales llevan todas hadas o iconos místicos, generalmente de la religión hindú (con lo que tanto flipaban los Héroes para no desentonar y porque los símbolos cristianos parecen de beatos, una imagen de Shiva o la sílaba sacra le hacen quedar a uno como espiritual, más jipi).


Espero que a ninguno le dé por entrar aquí porque como se enteren, son capaces de excomulgarme.

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Avatares de cuatro foreros distintos. Y hay una regla en el foro que dice que "muy importante es que en vuestro perfil os pongais un avatar, es mas facil distinguir a un usuario por su foto que por su nick".

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Avatar de seis chicas cualquiera del foro.

Héroes Del Silencio - Sal

lunes, 22 de octubre de 2007

Despedidas

Tengo que confesar que el concierto del sábado lo esperaba desde hace siete meses con total indiferencia, nunca he sido fan de nadie ni tampoco he sido demasiado aficionado a los conciertos, aunque esta vez y por las circunstancias que se daban (posiblemente, la última vez de poder verles sobre un escenario), la cita era poco menos que obligatoria. Para mí el concierto era algo secundario, una cosa que estaba en mi calendario y que no me disgustaba pero que tampoco me hacía excesiva ilusión. No son este tipo de cosas las que me hacen feliz a mi.
Sin embargo, mi sensación cambió a medida que el concierto se desarrollaba. Me impresionaba lo que veía desde la grada en la que estábamos: un mar interminable de personas. Jamás había estado en un concierto con tantísima gente, lo más a lo que había asistido era de 15.000 personas y además desde la parte de abajo, que es menos espectacular. Pero este superó las 70.000 y la vista era colosal.
Tenía delante a los que habían inspirado para nosotros tantas sesiones de ensayo en el local durante muchos años, y pensar eso me quitó la indiferencia con la que había acudido a Sevilla. Las canciones se iban sucediendo y salvo las poses de falso guitarrista que los que me rodeaban ponían mientras cantaban, el lanzamientos de minis llenos de cerveza desde los asientos de más arriba y demás detalles que quitaban romanticismo al acontecimiento, ver a toda esa gente en el campo totalmente entregada y bajo la iluminación de tenues luces, me puso la carne de gallina, especialmente en canciones como La Chispa Adecuada donde Bunbury apenas cantó y dejó que fueran las 70.000 personas quien la interpretaran, un sonido surround envolvente que me llenaba de la cabeza a los pies y que me hizo sentir algo parecido a una experiencia religiosa. Podías mirar y ver a tu lado a alguien que movía la boca como si se estuviese rompiendo la garganta cantando, pero era imposible distinguir su voz, lo único que se oía era un clamor que era omnipresente, lo inundaba todo. Lo que sentía en ese momento era especial, de repente no quería que acabase nunca. Por un momento fui feliz, y estuve a punto de ponerme a llorar solo de pensar que en pocos minutos volvería a mi asquerosa vida.
Pero cuando sonaron las últimas notas de En Los Brazos De La Fiebre sabía que todo había terminado y tuve una extraña sensación, como haber descubierto un tesoro demasiado tarde, como haber llegado a un pastel del que ya no quedaba nada. Y supongo que esa sensación también la tuvieron mis acompañantes, saber que acabábamos de descubrir algo grandioso pero que jamás podríamos volver a repetir.
Ahora toca la difícil tarea de marcar en el calendario alguna nueva fecha que me haga mirar el futuro con ilusión porque ya se me han terminado todas. Ni la nefasta organización del ayuntamiento de Sevilla (que no habilitó ningún medio de transporte para traer de vuelta a la gente del estadio al corazón de Sevilla, lo que provocó que pasáramos más de hora y media andando) ni la política de los bares que cerraron todos a las 12 dejando sin cenar a más de uno, empañó esta experiencia que quedará grabada con letras de oro macizo en mi biografía, aunque supusiese la despedida para siempre de los Enrique Bunbury, Juan Valdivia, Joaquin Cardiel y Pedro Andreu.


Pero este concierto supuso también la despedida de un quinto elemento, y ni era Gonzalo Valdivia ni tiene nada que ver con la película de Bruce Willis.
Hace 3 años conocí a un arquitecto que construyó una torre para mí. Mi ciudad era solo un entramado de chabolas y casas bajas, numerosas pero de escaso valor artístico y estéticamente feas; y esa torre era, con mucho, la joya de la corona, algo de lo que me sentía muy orgulloso. Pero pensé que no estaría de más reforzar mi ciudad con una segunda torre, juntas podrían ser el punto de partida de una nueva ciudad, totalmente reformada, y cuya visión no resultase tan triste ni para mí ni para el ojo humano en general, una ciudad que te pusiese alegre solo con mirarla.

Un nuevo arquitecto se ofreció para construirla y en un principio parecía sólida, pero pocos meses después se vino abajo espontaneamente, con lo que no tuve más remedio que despedirle. Al poco tiempo, un nuevo arquitecto quiso asumir el protagonismo y la levantó de nuevo. Pero sus materiales eran de baja calidad y su talento y conocimientos, pésimos, algo que se confirmó con un nuevo derrumbe. Le enconmendé la tarea a un nuevo arquitecto de mi confianza, alguien en quien confiaba ciegamente, y se sintió orgulloso de ser el elegido. Pero sus credenciales finalmente fueron falsas y a la hora de la verdad resultó ser poco profesional, dejandola a medio terminar y embarcándose en otros proyectos que le interesaban más, así que lo que construyó se desmoronó rápidamente. Siempre pensé que quizás no fuese suficiente usar buenos materiales sino que era obligación mía darle un buen mantenimiento, así que ellos construían la torre y yo la cuidaba: limpiaba los cristales, repintaba la fachada y si llegaba a haber fuego en ella, no llamaba a los bomberos, sino que era yo mismo el que sacrificaba mi vida por apagarlo, porque nadie podría tener más interés en que siguiera en pie que yo mismo. Sin embargo, tenía la sospecha de que, por alguna extraña razón o teoría inversa, cuanto mejor trato le daba más se agrietaba y peor aspecto presentaba.

De esta forma entraron dos arquitectos más y por mucho que me he esforzado en darle un buen uso, antes o después al final siempre se ha venido abajo. Puede que los cimientos estén malditos, que yo no utilizase los productos adecuados para cuidar la torre o que todos los que decían ser arquitectos en realidad fuesen jardineros y no tuviesen ni el graduado escolar, pero lo cierto es que ya me he cansado de levantarla. Creo que en su base construiré zonas verdes, que aunque no den ostentación a la ciudad, serán una buena influencia para mis castigados pulmones.

El proyecto de ciudad no ha sido un éxito, la segunda torre está otra vez en el suelo y el resto de casas no han prosperado, siguen igual de horribles y viejas. Sin embargo, la primera torre sigue luciendo como el primer día y no tiene ninguna grieta, demostrando que su creador era en verdad un profesional, ha construido algo que al menos responde a la lógica y cuanto más la cuido más se refuerza. Sirva el no construir una nueva para que no haya nada que pueda hacer sombra a su obra de arte y la torre se sienta orgullosa de ser el único edificio que sobresale en este inmenso vacío que es mi mundo. Y siempre que llueva, iré allí a cobijarme.

Quizás mi error siempre fue no dejar ni una gota que exprimir a mi alma.

Red Hot Chili Peppers - Soul To Squeeze

domingo, 14 de octubre de 2007

Crisis de fe

Los que tienen este blog por un lugar en donde van a encontrarse sacásticas pero divertidas críticas hacia aspectos relativos a la sociedad se equivocan por completo. La idiosincrasia de este sitio ha sido siempre un vomitorio de preocupaciones y de negativos pensamientos más o menos disfrazados entre palabras con el simple objetivo de exteriorizar algun tipo de presión que soy incapaz de guardar dentro. Quizás eso me hace sentir mejor o quizás trate de pedir ayuda, de ser escuchado. Igualmente bien me solía sentir cuando el diario era privado.
En los últimos meses, he hecho un esfuerzo por reprimir esos sentimientos en este espacio, me he dedicado a escribir más objetivamente y de cara a la gente que a escribir para mí mismo. Puede que fuese por el hecho de que estar quejándose y lamentándose continuamente hace perder credibilidad y transforma los verdaderos malos momentos de alguien en el cuento del pastor y el lobo o por hacer de todo esto algo más abierto a la participación y opinión de cada uno que por la búsqueda de una mano salvadora.
Pero no me voy a engañar, no os voy a engañar. Normalmente el cuerpo me pide escribir cosas como la que estoy escribiendo ahora mismo y no siempre me resulta fácil ignorar, cosa que no hacía en abosluto al empezar a escribir aquí. Quizás porque tampoco había nadie que me leyese, nadie a quien pudiera aburrir.
Y es que días como hoy son los que me hacen pensar que mi habitual sentido del humor no es más que una máscara con la que engañar a los demás y engañarme a mí mismo, hacerme creer que mi situación es digna de ser tomada con ese humor que mi persona más querida me recomendó usar desmedidamente ("I know that somewhere, someone hears my voice"). Pero no puedo, tarde o temprano, por unas cosas u otras, termina aflorando mi verdadero carácter o al menos con el que me acostumbrado a convivir. La seguridad en mi que he tratado de insuflarme con la filosofía propia que han desarrollado las experiencias vividas de pronto me parecen absurdas y carentes de fundamento, quizás eso demuestre su debilidad. Y ese es mi estado natural, eso es lo que al final siempre subyace desde hace 13 años, todo lo demás son simples remiendos o pasajeras temporadas de euforia o de serenidad en las que todo el mundo piensa, y yo también, que soy feliz.
Pero he llenado este artículo de "puede que", "creo que" y "quizás" porque en días como hoy dudo de todo y de todos, incluido yo mismo. Ya no sé qué clase de persona soy ni la veracidad de mi supuesta bondad. Y he llegado a tener momentos en los que pensé que ya lo sabía todo.

Sin embargo, hoy me siento terriblemente solo.


Megadeth - I Thought I Knew It All

domingo, 7 de octubre de 2007

La paz se vende

Eso lo sabía bien Dave Mustaine. La situación económica de este país, los lastres de cobardía y miedo con los que cargo por experiencias pasadas y la siempre insoportable tensión existente en mi hogar, acentuada desde hace unos meses por el hecho que todo el mundo sabe ya, hacen que me encuentre en una encrucijada, con otro dilema más que resolver.
Ver a mis coetaneos amasar tranquilamente más y más dinero, un dinero que se multiplica mucho más rápido que el mio, esperando pacientemente sin prisas ni presiones el momento en el que, de forma que le permita tener un futuro más o menos cierto, dejen el nido para echar a volar, me pone nervioso. El precio de la vivienda sigue por las nubes pero ante tal hecho, se ha aceptado socialmente el que ahora la gente tarde más tiempo en marcharse de casa. Ahora pueden darte los treinta y tantos años para tener dinero suficiente con el que encauzar el futuro y mientras tanto esperar estoicamente y seguir llevando una vida feliz al amparo de papá y mamá, comiendo y durmiendo gratis hasta esa edad. Para cualquier ciudadano de clase media, emanciparse solo o con alguien a tu lado está relacionado con el orgullo y amor propio de cada uno por valerse por sí mismo y no tener que depender de nadie o simplemente por madurar, por dar un paso adelante en su vida. Pero mi independencia empecé viéndola de niño como un acto de madurez, cuando las relaciones empeoraron estaba empecinado por no tener nada que deber, completamente cegado por el orgullo, y finalmente hoy en día se ha convertido en algo de primera necesidad. Yo no puedo esperar tanto tiempo, mi dinero crecería pero iría progresivamente perdiendo la cordura.
Aunque no creía en Dios, siempre he sido bastante supersticioso con las razones a las que se podía deber mi mala suerte y hace unos años, antes de salir de casa solía persignarme varias veces como medida de precaución por lo que pudiera pasar. Sin embargo, hoy me persigno antes de entrar. Y es que no me siento psicológicamente seguro en mi propia casa. Hablar, en el tono que sea, del tema que sea, es correr el riesgo de prender la chispa que desate el incendio pero estar en silencio y dar la impresión de ser más un extraño que un hijo también lo favorece. Hace muchos años que di la relacion por perdida pero desde hace ocho meses me veo con la obligación de tener forzosamente más contacto con él.
Ya no sé si lo que haga o lo que deje de hacer va a servir para garantizar mi paz, mi estabilidad emocional. Ni siquiera sé cómo explicar por escrito la situación. Al pensar en ello, en todas las experiencias que he tenido cada dos por tres desde hace 14 años, no tengo más que confusión en mi mente y hasta me duele la cabeza si intento sacar alguna teoría válida. Cuando hay un prejuicio de por medio, intentar buscar alguna razón para justificar un comportamiento hacia ti y así poder corregir el error, resulta inútil. Estas cosas solo se pueden explicar con ejemplos y hay miles de ellos en mi memoria por lo que, ponerlos todos aquí está de más. Acoso psicológico, mobbing... pero no en una empresa, en tu propia casa (por lo tanto no denunciable), podría ser un buen término para enmarcarlo dentro de un contexto con el que hacerse una idea. Nuestra relación es irreconciliable, al menos por mi parte. Tanto es así que mis sentimientos hacia él son totalmente insanos y aunque pasen los años, cuando él se encuentre postrado agonizante en una cama, le diré lo que nunca le he dicho por depender irremediablemente de él y por no ganarme la antipatía del resto de la familia, le diré todo lo que le he odiado.
La única salida a todo esto, tanto para mí como para quien nos conoce, es que yo salga pitando de aquí. Pero mi miedo a que se repita lo de Servilimp y estar acosado entre unas cosas u otras las 24 horas del día, me tiene ganando un sueldo con el que en la vida podré comprarme un piso y a duras penas podría pagarme un alquiler (hace poco estuve a punto de dar ese paso pero todo se truncó y además en las condiciones en las que lo ibamos a hacer no creo que hubiese sido una buena idea). Dentro de nada se me pasará el arroz y habré tirado a la basura mis cuatro años como universitario mientras veo como hasta el más imbécil de mis compañeros de colegio ha sido tambien capaz de sacarse una carrera y además, ejercer de ello. Y aun así, tuviese el sueldo que tuviese, marcharme ahora de casa y pagar cada mes un pastón de alquiler me tendría viviendo de esa forma toda mi vida, ya que jamás podría ahorrar dinero para comprarme una casa.
Todo esto me está costando la cordura y quizás tambien los nervios. La rabia y la mala leche que suelo tener ultimamente con la gente y de la que hablaba en el último artículo, puede que sea fruto de la impotencia derivada de tener siempre que callarme en estas situaciones y son otros los que la están pagando. La paz para esta guerra me costaría mucho dinero a corto plazo y tener para siempre un futuro económicamente incierto e inestable al cual me da vértigo mirar. O eso o terminar colgado de una soga, no hay más que esas dos opciones.

Yo también debo coger ese tren.


Soul Asylum - Runaway Train