domingo, 7 de octubre de 2007

La paz se vende

Eso lo sabía bien Dave Mustaine. La situación económica de este país, los lastres de cobardía y miedo con los que cargo por experiencias pasadas y la siempre insoportable tensión existente en mi hogar, acentuada desde hace unos meses por el hecho que todo el mundo sabe ya, hacen que me encuentre en una encrucijada, con otro dilema más que resolver.
Ver a mis coetaneos amasar tranquilamente más y más dinero, un dinero que se multiplica mucho más rápido que el mio, esperando pacientemente sin prisas ni presiones el momento en el que, de forma que le permita tener un futuro más o menos cierto, dejen el nido para echar a volar, me pone nervioso. El precio de la vivienda sigue por las nubes pero ante tal hecho, se ha aceptado socialmente el que ahora la gente tarde más tiempo en marcharse de casa. Ahora pueden darte los treinta y tantos años para tener dinero suficiente con el que encauzar el futuro y mientras tanto esperar estoicamente y seguir llevando una vida feliz al amparo de papá y mamá, comiendo y durmiendo gratis hasta esa edad. Para cualquier ciudadano de clase media, emanciparse solo o con alguien a tu lado está relacionado con el orgullo y amor propio de cada uno por valerse por sí mismo y no tener que depender de nadie o simplemente por madurar, por dar un paso adelante en su vida. Pero mi independencia empecé viéndola de niño como un acto de madurez, cuando las relaciones empeoraron estaba empecinado por no tener nada que deber, completamente cegado por el orgullo, y finalmente hoy en día se ha convertido en algo de primera necesidad. Yo no puedo esperar tanto tiempo, mi dinero crecería pero iría progresivamente perdiendo la cordura.
Aunque no creía en Dios, siempre he sido bastante supersticioso con las razones a las que se podía deber mi mala suerte y hace unos años, antes de salir de casa solía persignarme varias veces como medida de precaución por lo que pudiera pasar. Sin embargo, hoy me persigno antes de entrar. Y es que no me siento psicológicamente seguro en mi propia casa. Hablar, en el tono que sea, del tema que sea, es correr el riesgo de prender la chispa que desate el incendio pero estar en silencio y dar la impresión de ser más un extraño que un hijo también lo favorece. Hace muchos años que di la relacion por perdida pero desde hace ocho meses me veo con la obligación de tener forzosamente más contacto con él.
Ya no sé si lo que haga o lo que deje de hacer va a servir para garantizar mi paz, mi estabilidad emocional. Ni siquiera sé cómo explicar por escrito la situación. Al pensar en ello, en todas las experiencias que he tenido cada dos por tres desde hace 14 años, no tengo más que confusión en mi mente y hasta me duele la cabeza si intento sacar alguna teoría válida. Cuando hay un prejuicio de por medio, intentar buscar alguna razón para justificar un comportamiento hacia ti y así poder corregir el error, resulta inútil. Estas cosas solo se pueden explicar con ejemplos y hay miles de ellos en mi memoria por lo que, ponerlos todos aquí está de más. Acoso psicológico, mobbing... pero no en una empresa, en tu propia casa (por lo tanto no denunciable), podría ser un buen término para enmarcarlo dentro de un contexto con el que hacerse una idea. Nuestra relación es irreconciliable, al menos por mi parte. Tanto es así que mis sentimientos hacia él son totalmente insanos y aunque pasen los años, cuando él se encuentre postrado agonizante en una cama, le diré lo que nunca le he dicho por depender irremediablemente de él y por no ganarme la antipatía del resto de la familia, le diré todo lo que le he odiado.
La única salida a todo esto, tanto para mí como para quien nos conoce, es que yo salga pitando de aquí. Pero mi miedo a que se repita lo de Servilimp y estar acosado entre unas cosas u otras las 24 horas del día, me tiene ganando un sueldo con el que en la vida podré comprarme un piso y a duras penas podría pagarme un alquiler (hace poco estuve a punto de dar ese paso pero todo se truncó y además en las condiciones en las que lo ibamos a hacer no creo que hubiese sido una buena idea). Dentro de nada se me pasará el arroz y habré tirado a la basura mis cuatro años como universitario mientras veo como hasta el más imbécil de mis compañeros de colegio ha sido tambien capaz de sacarse una carrera y además, ejercer de ello. Y aun así, tuviese el sueldo que tuviese, marcharme ahora de casa y pagar cada mes un pastón de alquiler me tendría viviendo de esa forma toda mi vida, ya que jamás podría ahorrar dinero para comprarme una casa.
Todo esto me está costando la cordura y quizás tambien los nervios. La rabia y la mala leche que suelo tener ultimamente con la gente y de la que hablaba en el último artículo, puede que sea fruto de la impotencia derivada de tener siempre que callarme en estas situaciones y son otros los que la están pagando. La paz para esta guerra me costaría mucho dinero a corto plazo y tener para siempre un futuro económicamente incierto e inestable al cual me da vértigo mirar. O eso o terminar colgado de una soga, no hay más que esas dos opciones.

Yo también debo coger ese tren.


Soul Asylum - Runaway Train

1 comentario:

crápula dijo...

Querido compañero bebedor;

Me dejas patidifuso con tu presentación y con tus teorias. Tendre que imprimirme tus posts para releerlos con la calma y hacer mis esquemitas explicativos (en el cole me enseñaron muy bien).

Te seguiré de cerca, aunque poco a poco.

Salud!

Prefiero el ron.