miércoles, 19 de septiembre de 2007

La caja tonta

Si la sociedad nos impone absurdos e incomprensibles cánones es como consecuencia de unas costumbres que se han ido degenerando con el tiempo, que sufren metamorfósis y mutaciones para, en cada época, tener modelos de comportamiento que se establecen como oficiales y en la mayoría de los casos, la televisión es el gurú de todas esas modas, directamente responsable de la estupidez social... si no es la que más.
Sin ir más lejos, en la faceta de ser guay, cada año la televisión a través de sus programas marca la tendencia a seguir, con frases o palabras que los productores exhiben a conciencia y que borregos sin lenguaje propio toman como suyas en sus tertulias con amigos o con compañeros de trabajo. Estas frases que las televisiones cambian cuando ya están muy usadas, sirven a la gente para estar a la última en lo que a jerga buenrollotronquista se refiere. Al igual que en cuanto a ropa, tu no puedes ir ya con pantalones cortos y llevar los calcetines subidos hasta la rodilla sin parecer un ridículo, tu no puedes decir en una conversación "ventidó, ventidó..." del Duo Sacapuntas sin parecer un desfasado sino que en su lugar debes decir al menos, un relativamente actual "que pasa neeeeng".
A lo largo de los años he vivido diferentes de estas modas, desde los ochenteros y antes mencionados Duo Sacapuntas y sus tonterías de "¿como estaba la plaza?...abarrotá!" (a veces probaban al público del Un, Dos, Tres para comprobar si se sabían su estupidez y cuando uno de ellos hacía la pregunta en alto, el público al unísono gritaba la respuesta... como los payasos y ¿como están ustedeeees???), Eloy Arenas y lo de "ah, se sienteeeee" o Martes Y Trece y su "qué potito" entre otras muchas tonterías. Ya en los 90, el programa de Alfonso Arús "Al Ataque" fue el precursor de una serie de programas con frases a mansalva que tenían como objetivo este tipo de telespectadores y todo aquello de "qué mala suerrrrte", "te vas a comer la patilla, mamón", "que te meto con el meshero, Sole", etc.
Luego Telecinco, que siempre me pareció la emisora más entretenida pero también la responsable nº1 de todo este tipo de gilipolleces, llegó con "Esta Noche Cruzamos El Mississipi", "Crónicas Marcianas" o "El Informal". Estos programas, amenos pero muchas veces estúpidos (en especial, Crónicas Marcianas, solo El Informal gozaba de mi simpatía), estaban llenos de personajes peculiares que repetían una y otra vez la frase que debía penetrar en la mente de la población hasta que se convirtiese en moda, cosa que no tardaba demasiado. Así tuvimos el "Esto es un infierno" de Rambo, "Qué pasa Pipi!" de Pepelu, "Me congratula" del sketch del Dalai Lama, "Qué pa, qué pa, qué paassa" de otro de esos que hacía Florentino Fernandez, toda la coba que le dieron a una frase casual de Fernando Fernan Gomez ("a la mierda!"), "Essssssoo" de la Pantoja de Puerto Rico, "Po zí" y un larguísimo etcétera.
Antena 3 tampoco se les iba a quedar a la zaga y aportó frases de sus series Manos A La Obra y aquello de "to lo negroooo" referido al organo sexual femenino y que los protagonistas, dos pintores, les gritaban a las mozas que pasaban (como Kutxi Romero y su sensibilidad de poeta, mismamente). O esto que hay ahora de "Un poquito de pofavó". La Primera y Cruz y Raya puso en órbita lo de "Si hay que ir se va, pero ir pa ná..." y Los Morancos la chorrada de chillar "Joshuaaaaaa".
Luego, desde un lado menos guay sino más pedante y sibarita, hasta los informativos nos metieron por vena nuevas palabras para designar cosas que de toda la vida las conocíamos por otros términos. Al margen de nombrar a los atentados de Al Qaeda siempre por números y letras (sí, el 11-M fue un atentado de Al Qaeda), cuando la catástrofe del Prestige las manchas de petroleo o crudo dejaron de ser tales para convertirse en "chapapote". Al igual que los subsaharianos ya no vienen en las pateras de toda la vida, sino en "cayucos". Y Operación Triunfo (en clara operación márketing) nos enseñó que estábamos todos equivocados al llamar coreografía a un grupo de gente que baila coordinadamente al son de la música, porque eso es en realidad la "batuka" (sí, esa, la de toda la vida); o la gimnasia de siempre es ahora "pilates" (y yo pensando que tenía algo que ver con el personaje bíblico).
Confieso no haber dicho en mi vida, ni en la de crio, una frase de estas. ¿Y me siento orgulloso por ello? Pues sí, a pesar de que en algunas ocasiones se me haya considerado un personaje soso por no hacer gala de estas gilipolleces. Como también me siento orgulloso de no ver la televisión desde hace algunos años, tan solo para ver algún deporte de vez en cuando o el telediario. Y aún así prefiero enterarme de las noticias por diarios como el 20minutos o el Metro que las cuentan imparcialmente y sin manipulación informativa.
Y es que los padres tienen razón en preocuparse porque su hijo pase demasiadas horas viendo televisión. Pero no porque no estudie o porque cree adicción y termine con la vista mal, sino porque de mayor será gilipollas.


Testament - Electric Crown

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