Otra más de recuerdos televisivos
Cuando hace unas cuantas entradas decía que en los primeros 90 todos éramos adictos a la tele, no estaría de más precisar que en realidad éramos adictos a Telecinco. "La cadena amiga" se estrenó en marzo de 1990 habiéndonos bombardeado meses antes con publicidad de las cosas que emitiría y al menos en mí creo una gran expectación. Telecinco sabía muy bien qué es lo que quería ver la gente así que de entrada ofreció dibujos a los niños y programas con tias buenas para los adultos (las Mama Chicho y las Cacao Maravillao). Y para los niños y en la campaña de publicidad anterior al estreno, al margen de las imagenes de unos dibujos dedicados al futbol, llamaba la atención otras de unos forzudos dándose supuestamente de hostias en un cuadrilátero. Esto era Pressing Catch.
Recuerdo que la primera impresión que tuve de aquello fue parecida a la que aun hoy en día siento al ver una corrida de toros y esto es, no soportar ver una masacre. Un tio llamado Iron Man, que a pesar del duro nombre los comentaristas se referían a él como un "pardillo" (que era el nombre que le daban a los sparrings), era machacado por un tal André El Gigante. Aunque todo era fruto de mi ingenuidad como niño porque no había que esforzarse mucho para comprobar que los términos equivalentes a "dar una paliza" eran en sentido figurado. El Wrestling era en realidad un teatro en donde lo único real eran los espaldarazos que algunos se daban contra la lona, los mamporros y el sufrimiento de los luchadores era fingido y normalmente las peleas resultaban tan cómicas que parecían películas de Bud Spencer y Terence Hill. Pero a pesar de todo lo seguíamos con entusiasmo ya que era parecido a ver Caballeros Del Zodiaco o Bola De Dragón, sabías que iban a ganar los buenos pero tenías intriga de ver como se desarrollaba todo (siempre me he preguntado quien decidía la historia en Pressing Catch). Aunque la verdad, no eran muy originales. Porque cuando se enfrentaban dos buenos luchadores, casi siempre uno querido por el público contra otro odiado, la historia es que después de intercambios de golpes y llaves, el malo ayudado por el manager de turno hacía juego sucio y ponía contra las cuerdas al bueno. Pero este, con un esfuerzo sobrenatural (por ejemplo, el baile de San Vito del Último Guerrero) acababa sobreponiéndose y ganando el combate (como Seiya, sin ir más lejos). Rara vez esta teoría fallaba y el malo ganaba (aunque si lo hacía, era siempre por malas artes) pero lo que era infalible es que el luchador que saliese a escena primero nunca ganaba y normalmente era el malo.
Por eso, lo que más molaba de todo era un torneo que se hacía una vez al año por el mes de enero llamado Royal Rumble en el cual iban entrando al ring cada dos minutos más o menos un nuevo luchador, llegando a haber un montón de ellos sobre el cuadrilátero en determinados momentos y estos solo eran eliminados si los echaban fuera del ring. Y era lo que más molaba porque era lo único que te deparaba algo de sorpresa, ya no era saber el ganador de una pelea entre 2, sino el ganador de una pelea entre 30 y no era siempre Hulk Hogan, menos mal.
Hulk Hogan era el número 1 y el más querido por el público. Y lo era porque, en otro ejercicio de patriotismo barato por parte de los americanos que eran quien montaban todo este espectáculo, Hulk Hogan al terminar cada pelea victoriosa ondeaba la bandera de las barras y las estrellas mientras sonaba una canción que decía "soy un auténtico americano, lucho por los derechos de cada hombre, lucho por lo que es justo, lucho por tu vida" (lo mismo por lo que luchó el otro auténtico americano de Bush cuando invadió Irak) mientras el público gritaba eso de "iu es ei!". La política estaba a la orden del día y en plena guerra del golfo había un par de luchadores que representaban al bando enemigo: el Sargento Gorila (que antes de eso era pro-americano y que salía en series de dibujos y era un muñeco de G.I. Joe) y el Coronel Mustafá. Aunque también se odiaba a todo luchador que fuese canadiense como Mountie, el poli de Canadá, y Terremoto Earthquake.
Cada cierto tiempo surgía un "malo malísimo" a vencer por Hulk Hogan: el propio Terremoto Earthquake, El Enterrador (con su esperpéntico manager Pablito Terrores), Sid Justice, Yokozuna... Hulk Hogan tenía también amigos, porque esto era muy común en Pressing Catch, que cuando algun malo pegaba a Hulk Hogan estos amigos como el otro patriota de Jimmy "Estaca" Duggan o el British Bulldog (que era inglés y curiosamente le quería la gente) odiaban automáticamente al malo en cuestión y se organizaban peleas alternativas entre el equipo de los buenos contra el de los malos.
Una de las cosas más divertidas de Pressing Catch era la peculiaridad estética de cada luchador, amén de la parafernalia que rodeaba a cada uno. A casi todos se les conocía por algún seudónimo y salvo Hulk Hogan, si a alguno se le conocía por el nombre solía ser síntoma de ser un ridículo, como Dino Bravo y sus pintas de tio en gallumbos en las películas de Pajares y Esteso. Peculiares eran por ejemplo Big Boss Man, un policía que era muy querido por el público (aquí en España le habrían odiado por el mero hecho de ser policía), Macho Man (que como el propio nombre indica, era gilipollas), Razor Ramón (otro del mismo palo y con pinta de chuloputas), el Vikingo, el Bárbaro y el Mercenario, los cuales a pesar de tener una apariencia temible (la musculatura y la altura del Mercenario eran tremendas) siempre terminaban mordiendo el polvo, el Serpiente Roberts que llevaba una pitón a sus combates, el Gigante Gonzalez, un bicho de 2,30 de altura, etc, etc, etc. Mis favoritos, como siempre, estaban entre los odiados por la mayoría como Mr. Perfecto (uno de los luchadores más tecnicos y que menos empleaba la fuerza), Ted Dibiase (El Hombre Del Millón de Dólares) o el propio Enterrador (aunque este le molaba a casi todo el mundo).
Los comentaristas Jose Luis Ibañez y Hector del Mar demostraban poder narrar entretenidamente sin caer en la estupidez extrema de Andrés Montes en los partidos de La Sexta. Hector del Mar era el Hombre del Gol en Radio Intercontinetal por aquellos tiempos, y tenía una peculiar forma de hablar: "Hulk Hogan le agarra por el calzón-n-n-n-n-n", "...y le tira fuera del rín-n-n-n-n-n-n". Además ponían nombre propio a algunos personajes del entorno del Pressing Catch como a los managers (aunque a estos había que darles de comer aparte) y a los movimientos que hacían los luchadores como por ejemplo, la sillita eléctrica (que si la hicieran de verdad suponía una castración en toda regla). Y estos comentaristas nos alentaban para tener simpatía por El Matador Tito Santana, que sin ser español al menos era mexicano entre tanto yanki. Y lo conseguían. Aunque este tio a veces se vestía de torero y una vez más me jodía que se nos identificase con el tópico de toros y flamenco.
Cada luchador tenía un "golpe final" que una vez ejecutado solía terminar el combate puesto que el rival, siempre que no fuese Hulk Hogan, no se solía levantar ya. Así teníamos el DDT del Serpiente Roberts, la sentadilla de Terremoto Earthquake, la llave del sueño del millón de dólares de Ted Dibiase, etc.
También estaba la categoría por parejas de los cuales Los Malditos (Legion Of Doom) venían a ser los Hulk Hogan de la lucha por parejas, es decir, eran los favoritos del público y los que casi nunca perdían. Y al igual que sucedía en los combates individuales, si los luchadores llevaban una indumentaria poco llamativa era sinónimo de que eran unos cualquieras, y estos Malditos solían llevar antes de los combates unos petos con pinchos al estilo patriarca de Caballeros del Zodiaco, lo cual imponía bastante a sus rivales. El golpe final de estos era bastante salvaje y las caidas en pressing catch era de las pocas cosas que eran reales: uno de ellos sostenía "a monas" al rival mientras el otro se subía a una de las esquinas y le empujaba desde ahí, cayendo en una escalofriante postura. No he podido encontrar en el youtube ningun vídeo específico de esto hecho por ellos, pero sí este. Y que conste que en el pressing catch no había colchoneta.
Otros favoritos del público eran un duo llamado The Rockers pero como la década de los 80 todavía era reciente, los rockeros no eran costras con pinta de troglodita y cinturones de balas, sino unos horteras con pelos inflados en la peluquería. También la Fundación del Corazón, en la cual estaba Bret Hitman, un tio que tenía pinta de gilipollas pero me molaba como luchaba. Luego en el bando de los malos estaban los Demolition, mis favoritos y que llevaban una indumentaria puramente sado, los Nasty Boys de estética matrixpunkarra, Poder Y Gloria... Aunque lo de los Sacamantecas mejor verlo. Solo un público como el americano podía ponerse a hacer ese gesto cuando lo hacían ellos, hombres y mujeres, niños y viejos.
En 1993 la cosa empezó a decaer y durante el verano lo retiraron de la tele. Hoy en día tengo constancia que sigue existiendo y que incluso aún hacen apariciones Hulk Hogan y otros enchufaos pero la prueba definitiva de que esos años del 90 al 93 fueron la época dorada de ese espectáculo (iba a decir "deporte") es que los combates de ahora se celebran en lo que parece un club de boxeo, para no mucho más de 1000 personas de público, a diferencia de aquellos tiempos en donde llenaban el Madison Square Garden.
¿Y cómo influyó todo esto en nosotros? Pues yo para empezar, encargué a un familiar carpintero que me construyera un ring de madera, al cual yo me encargué de ponerle las cuerdas elásticas, los protectores para las esquinas, de pintar el logotipo de la WF en el centro y de ponerle las telas que colgaban de los lados. Y ahí luchaba todo muñeco que tuviese: desde He-Man y tortugas ninja hasta G.I.Joe o muñecos verdaderos de pressing catch. Aunque entrando ya en un plano más peligroso, yo me flipé tanto que quise imitar esos movimientos con alguien. Y había un chaval en mi parque que tendría unos 3 años menos (ahora es un bakalaero muy chungo) y que pesaba poquito. Pues en cuanto se despistaba le cogía y le hacía una sillita eléctrica. O peor aún, aquello que descubrí que los americanos llamaban "piledriver" que consistía en coger y poner del revés al tio en cuestion, con las piernas hacia arriba y mientras, te dejabas caer para que su cabeza impactase contra el suelo. Pero al menos tenía la decencia de hacerselo al chaval en un jardín y no en suelo duro.


2 comentarios:
Me he reído mucho con este blog, ¡¡¡mira que tú de nano debías ser un animal!!!
Pues yo,como dices que a todo el mundo, me molaba el enterrador...pero porque me lo imaginaba todo malo maloso,dejando k.o. a sus víctimas y luego enterrándolas por ahí,jajajajaajjajjaa. Yo es que ya de nana era más basta que un arao!!(frase literal de mis papis). Es una pena que al final tuviésemos que enterarnos de que todo era una farsa y no se pegaban de verdad :(
Pero para que lo sepas, le he dicho a mi primo (ése que tú comparas con no sé qué jugador) que pase por aquí a leer el blog que él es quien controla el tema:P
besis carajooooo
10 julio 1:02
¡Hola!soy italiana y estudio español...me gustaría hablar contigo para conocernos y mientras tanto mejorar a mi español..te dejo mi contacto de messanger gaia_1986@hotmail.it
¡Hasta pronto!
11 julio 13:33
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